El espectáculo de la floración de los almendros anticipa la alegría del paisaje primaveral en La Mancha

En las últimas dos décadas han aumentado las plantaciones de almendros en nuestra comarca y ahora en época de floración se asemejan a los campos de cerezos del Jerte

Pasear por el campo durante estos días es un auténtico espectáculo. En las dos últimas décadas en nuestra región han aumentado las plantaciones de almendros, uno de los pocos árboles frutales bien adaptados a nuestro clima. Esas nuevas plantaciones, en la época de floración, son tan atractivas como las de los cerezos del valle del Jerte.

Nuestra memoria sensorial resucita todos los años desde finales del mes de febrero y durante todo el mes de marzo. El almendro es un árbol que siempre ha crecido de forma semi-salvaje en La Mancha, su presencia en todas las zonas pasaba desapercibida durante todo el año, hasta que llegaban estas fechas. Aunque no había grandes plantaciones, siempre se veían muchos ejemplares diseminados, tanto en las lindes de las carreteras, como junto a los viñedos y otras plantaciones, ya que era un árbol que no necesitaba grandes cuidados, y que soportaba muy bien nuestro clima extremo.

Estas nuevas plantaciones mucho más extensivas han sido claves para aportar nuevos recursos de producción agrícola, en una tierra en la que no todos los productos se adaptan y prosperan. Se han plantado variedades de almendros de floración tardía, ya que el almendro salvaje de estas tierras empieza su floración algunos años a finales de enero, por lo cual es muy fácil que pueda pillarles una helada cuando empiezan a formarse los frutos.

Entre los almendros salvajes de vez en cuando podemos ver algunos cuya flor es de un tono ligeramente rosado, más parecido al de los cerezos, estos almendros suelen ser los que producen la llamada almendra amarga. El espectáculo visual se complementa con el olfativo, ya que el aroma de la flor de almendro recuerda al de otras flores como son la lavanda el azahar o el jazmín, aunque más suave que estas otras. En estas plantaciones extensivas estamos empezando a ver también colmenas, cuya labor es la de polinizar tantas flores, lo cual hace que el rendimiento sea mayor, pero además, las abejas son otro complemento económico muy importante, ya que nuestra tierra que produce los mejores tipos de miel.

También en estos días empieza a florecer el romero, una planta muy característica de nuestro paisaje, del que también se empieza a sacar rendimiento agropecuario. El romero también estimula nuestro placer olfativo, y ambas floraciones son el anticipo de la primavera que ya está ahí, a punto de entrar una año más en nuestras vidas para hacernos la vida un poco menos triste.

Manuel Buendía Pliego
Persona inquieta y multidisciplinar. Artista plástico, profesor de dibujo y acuarela, diseñador, gastrónomo, y escritor aficionado. Ha publicado en distintos medios digitales varios relatos, también ha publicado un libro de microrrelatos junto a Carlos Naranjo, y está trabajando en varios proyectos editoriales.

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