Este miércoles ha fallecido tras una larga enfermedad Francisco Álvarez Martínez, arzobispo de Toledo entre 1995 y 2002 y arzobispo emérito desde el 24 de octubre de ese mismo año.

Según ha informado el actual arzobispo, Francisco Cerro Chaves, en un escrito, Álvarez Martínez ha fallecido a las 6.45 horas de este miércoles, 5 de enero, en un centro hospitalario de Madrid. «Al comunicar a todos su fallecimiento, junto a los sentimientos de pesar, nos alienta la esperanza de que el Señor de la Vida, que en este día se manifiesta ante el mundo como Luz de eternidad para todos los pueblos, que ilumina todas nuestras oscuridades, haya acogido su alma con las palabras que Él mismo aseguró dirigir al servidor bueno y fiel: ‘Entra en el gozo de tu Señor'», ha manifestado.

Francisco Álvarez Martínez fue nombrado arzobispo de Toledo el 23 de junio de 1995 y tomó posesión como pastor de la archidiócesis primada el 24 de septiembre de ese mismo año. Era el 118 sucesor de los apóstoles en esta sede, tras el pontificado del cardenal Marcelo González Martín.

Fue creado cardenal de la Santa Iglesia Romana, con el título de Santa María de la Paz en Monte Verde, por el papa san Juan Pablo II, en el consistorio del 21 de febrero de 2001.

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Había nacido en la parroquia de Santa Eulalia de Ferroñes, Llanera (Oviedo) el 15 de julio de 1925 y fue ordenado sacerdote en Oviedo el 11 de junio de 1950. El 13 de abril de 1963 fue preconizado obispo de Tarazona, recibiendo la ordenación episcopal el 3 de junio de ese mismo año. Tres años más tarde, el 20 de diciembre de 1976, fue nombrado obispo de la diócesis de Calahorra-La Calzada-Logroño, sede de la que tomó posesión el 16 de enero de 1977. Doce años más tarde, el 17 de junio de 1989, tomó posesión como obispo de la diócesis de Orihuela-Alicante, sede desde la que se trasladó a la Primada, en el año 1995.

En sus siete años de pontificado en Toledo, entre otras iniciativas pastorales, desarrolló las iniciativas para la nueva evangelización propuestas por el Santa Sede con ocasión del paso al Tercer Milenio. Además, configuró la archidiócesis primada en su actual estructura pastoral y desarrolló numerosas iniciativas de acción evangelizadora y social, entre ellas, la creación del Hogar 2000, para la acogida y tratamiento de enfermos de sida, o la creación de la televisión diocesana.

Siendo arzobispo de Toledo, el 26 de junio de 1996 fue nombrado administrador apostólico de la diócesis de Cuenca hasta el nombramiento y toma de posesión de su nuevo obispo. El Santo Padre aceptó su renuncia, por edad, a la sede primada el día 24 de octubre de 2002.

«Os reitero de nuevo a todos la invitación a la oración por su eterno descanso, al tiempo que damos gracias al Señor por todos los dones recibidos en nuestra archidiócesis de Toledo, en todas las diócesis en las que, con obediencia y paz, como recogía su lema episcopal, dejó su testimonio de servicio en la caridad, y en toda la Iglesia», ha concluido Cerro Chaves.

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