El Mago Roger, natural de Tomelloso (Ciudad Real), y Marco el Mago, de Polán (Toledo), celebrarán el 31 de enero, Día Internacional de la Magia, encumbrando el ilusionismo como el arte de lo imposible, una experiencia en la que lo vivido es un sueño y ese sueño, una realidad.

En una entrevista a Europa Press, ambos magos han coincidido en que la magia, más que un oficio, es una manera de ilusionar y hacer feliz al público para que, al salir del espectáculo, «tenga la sensación de haber vivido lo imposible durante unos instantes».

El Mago Roger comenzó su andadura con apenas 11 años, cuando recibió como regalo la conocida caja de Magia Borrás tras estar horas y horas ante la televisión viendo el programa de David Copperfield en Antena 3. «Ese programa me enamoró, me cautivó y eso es lo que quise hacer, transmitir esa sensación de asombro que yo tenía al público», ha resaltado.

Durante su trayectoria, el Mago Royer ha recorrido varios rincones de España e incluso ha alcanzado algunos reconocimientos, como el Premio Nacional a Mejor Mago de Escena, cuyo certámen tuvo lugar en 2014 en Sevilla.

  • Vinícola de Tomelloso

Para llegar hasta ese punto, Roger ha tenido que estar en «constante avance». Según su experiencia, la magia es un fenómeno que tiene que cambiar a menudo y adaptarse a los nuevos tiempos para que los juegos de magia no se queden obsoletos. Así, el mago ha apuntado que en los últimos años ha sido una buena opción optar por incluir la tecnología en sus espectáculos.

«Antiguamente se hacía un número en el que un mago pedía un reloj del público y lo hacía desaparecer. Hoy en día, en lugar de pedir este tipo de objetos, se pide el teléfono móvil que es algo tan personal que lo hace diferente, entonces, se hace esa desaparición y se lleva a cabo su aparición en un lugar imposible», ha relatado.

Marco el Mago ha coincidido con Roger en la importancia de la evolución de los juegos de ilusión. Como él mismo ha indicado, su ámbito es lo que se define como la magia personalizada, ya que adapta los juegos al tipo de público y al entorno en el que se desarrolla, ya sea una boda, un bautizo o una fiesta de empresa.

«La innovación para mi es constante. Muchas veces aprendo de las reacciones de la gente, a veces me dan ideas para que la próxima vez sea diferente», ha explicado Marco el Mago, destacando que «los niños son los que más ideas dan».

LOS JUEGOS DE MAGIA MÁS DESTACADOS

Entre los juegos que componen su espectáculo, Marco ha señalado como su favorito es uno que consiste en hacer aparecer un conejo. La esencia de este juego no es en sí el secreto de cómo ha sido posible que el animal llegue hasta ahí, sino el camino a seguir hasta conseguirlo. Por ello, el mago en su número hace partícipes al público, que tiene que llevar a cabo un baile de manera correcta para que la magia suceda.

El ilusionismo es un campo muy amplio y consta de un gran abanico de opciones, para el Mago Roger, el mejor número de su espectáculo es una levitación que lleva a cabo con su hermana, Rose.

«Ella se tumba en una mesa, la cubro con una manta y la empiezo a hacer volar. Quitamos la mesa, pasamos un aro y está su cuerpo completamente aislado en medio del aire. A continuación la giro 360 grados flotando por el aire para que se vea por todos los ángulos que no hay nada. Cuando está en el aire la hago desaparecer y aparece sentada en mitad de todo el público», ha ensalzado.

En cada uno de los juegos de magia que Marco y Royer realizan cobra mucha importancia la improvisación ya que «nunca se sabe cómo va a reaccionar el público». En estas ocasiones, los magos han asegurado que es importante jugar con la situación y «proteger la ilusión» en todo momento.

Para Marco el Mago es «muy importante» la interacción con el espectador. En sus espectáculos trata de hacerles partícipes en todo momento para que no solo vean la magia desde fuera, sino que la sientan y la vivan ellos mismos en sus propias manos.

«Tuve la oportunidad de poder hacer magia con un equipo de fútbol, yo no sé mucho de este tema, pero sabía que uno de ellos era el portero. Pues quién mejor que él para hacer el juego de cortar la mano», ha relatado. Esta elección provocó una interacción con los espectadores «brutal» ya que había varios factores en juego, la emoción de ver cómo a alguien le cortan una extremidad y la tensión de que, si algo salía mal, la persona elegida perdería la parte del cuerpo con la que se ganaba la vida.

EL ILUSIONISMO EN CASTILLA-LA MANCHA

La pandemia no ha pasado de largo ante el mundo de la magia y ha supuesto una fuerte crisis entre los magos de Castilla-La Mancha. El cierre del ocio, la anulación de las fiestas patronales y el obligado aislamiento social supuso a el Mago Royer y a Marco el Mago un freno en el ejercicio del ilusionismo.

Ante esta situación, el Mago Royer optó por incluirse en una pequeña comunidad de magos de España con la que hizo videollamadas durante el confinamiento para compartir sus juegos y aprender de ellos.

Con el avance de la pandemia se han retomado los espectáculos de ilusionismo. Como ha asegurado Marco el Mago, lo bueno de Castilla-La Mancha es que cuenta con varias «diputaciones que apuestan por la magia y otros espectáculos» y gracias a esto, a las Ampas de los diferentes colegios y a la reactivación de otro tipo de eventos como bodas, comuniones o ‘babyshower’ los magos han vuelto a llenar de ilusión los rincones de la región.

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