Romper un espejo, cruzarse con un gato negro, caminar bajo una escalera, abrir un paraguas en interior, derramar sal o brindar con agua son solo algunos de los ejemplos de las supersticiones más conocidas que auguran mala suerte.

Toda una serie de culturas y tradiciones ha hecho que a lo largo de los años heredemos ciertas supersticiones que a día de hoy continúan vigentes, a pesar de que la mayoría de veces desconocemos su origen. Hoy es martes 13, y como reza el conocido refrán: “ni te cases ni te embarques”. Pero, ¿de dónde viene la tradición de creer que hoy es un día de mala suerte?

Lo cierto es que el origen de esta superstición, como ocurre con muchas otras, es confuso. Existen varias teorías al respecto, aunque la mayoría de ellas están vinculadas con una serie de infortunios o catástrofes que han coincidido con esta fecha. En la actualidad, se utiliza la palabra ‘Trezidavomartiofobia’ como término no oficial para hacer referencia a la fobia al día martes trece.

Entre las teorías más expandidas sobre el origen de la mala suerte, esta se vincula con Marte, el Dios Romano de la guerra. En las antiguas civilizaciones, el martes era el día dedicado a la guerra, y se dejaban a un lado los negocios para embarcarse en los enfrentamientos del momento.


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En cuanto al número 13, desde la antigüedad se ha vinculado con el mal augurio. Si tenemos en cuenta las referencias de la Biblia, eran 13 los presentes en la Última Cena de Jesucristo, y el Anticristo aparece en el capítulo 13 del ‘Apocalipsis’. Incluso en el tarot, este número simboliza la muerte.

En el caso de España, algunas teorías recuerdan el suceso del martes 13 de junio de 1276, cuando Játiva (Valencia) fue tomada por los musulmanes. No obstante, resulta curioso que no todos los países comparten el mismo día para referirse a la mala suerte. En los países anglosajones, se ha establecido el viernes 13, coincidiendo con la fecha en la que se crucificó a Jesús de Nazaret, mientras que en Italia el miedo se señala en el viernes 17.

En definitiva, y aunque para muchos solo se trata de supersticiones, es curioso como se ha extendido durante décadas una creencia a la que probablemente aún le queden muchos años más de vida. Mientras tanto, para todos aquellos que se tomen en serio este tipo de tradiciones, siempre les quedará esperar hasta mañana para tomar decisiones importantes o para realizar cualquier acción arriesgada. Eso, o pasarse el día contrarrestando la mala suerte a base de cruzar los dedos y de tocar madera.

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