La consejera de Educación, Cultura y Deportes, Rosa Ana Rodríguez, ha adelantado que Castilla-La Mancha celebrará la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EVAU) los días 8, 9 y 10 de junio de 2022 para la convocatoria ordinaria y los días 4, 5 y 6 de julio para la extraordinaria.

La consejera de Educación, Cultura y Deportes lo ha anunciado en una rueda de prensa celebrada en el Palacio de Fuensalida para informar de diferentes asuntos tratados en Consejo de Gobierno, en la que también ha adelantado que la resolución que publicita las fechas “se publicará el próximo 14 de febrero”.

En su intervención, la consejera ha comentado que para la próxima convocatoria estarán llamados a participar 12.500 alumnos y alumnas en la Universidad de Castilla-La Mancha. Los alumnos y alumnas de la provincia de Guadalajara, que dependen de la Universidad de Alcalá, lo harán en otras fechas que están todavía por determinar al depender de la Comunidad de Madrid.

Rodríguez ha asegurado que, “como se ha venido haciendo en los últimos años, los exámenes de este curso ofrecerán al alumnado más opciones, con el fin de compensar el supuesto de que algunos de ellos hayan tenido que recibir clases en la modalidad online”.

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En cuanto a los espacios, se espera, como ya ocurrió en los cursos pasados, que las pruebas se celebren en todas las ciudades en las que la Universidad de Castilla-La Mancha tiene sede, así como en institutos de Secundaria.

Nuevo Decreto de evaluación y titulación

En otro orden de asuntos, la consejera ha explicado que el Consejo de Gobierno ha aprobado el Decreto por el que se regulan la evaluación y la promoción en la Educación Primaria, así como la evaluación, la promoción y la titulación en la Educación Secundaria Obligatoria, el Bachillerato y la Formación Profesional.

Según ha explicado Rosa Ana Rodríguez, con este cambio normativo se producen una serie de novedades (que ya se están aplicando este curso) en el funcionamiento de las aulas de Castilla-La Mancha.

La primera de ellas es que en las etapas que integran la Educación Obligatoria y el Bachillerato se ha modificado significativamente la regulación de la evaluación, la promoción y la titulación, basándola principalmente en la consecución de objetivos y en la adquisición de competencias para pasar curso o titular.

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Es decir, un alumno y alumna podrá pasar curso en Enseñanza Obligatoria cuando el equipo docente considere que, a pesar de no haber superado área o materia alguna, tiene expectativas favorables de recuperación.

En Bachillerato se titulará excepcionalmente por el alumnado que haya superado todas las materias salvo una, cumpliendo una serie de condiciones como: alcanzar los objetivos y competencias vinculados a ese título; que no se haya producido una inasistencia continuada y no justificada en la materia; que el alumno se haya presentado a todas las pruebas y que la media de todas las materias sea superior a cinco puntos.

Otras novedades son que el alumno y la alumna solo podrá repetir curso como medida excepcional una vez durante la Educación Primaria y dos veces como máximo a lo largo de la Enseñanza Obligatoria; y que la superación de un Ciclo Formativo de Grado Básico conducirá igualmente a la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria.

Por último, en referencia a la Educación de personas adultas, se contempla, también como novedad, la posibilidad de que el alumno o la alumna pueda titular superado todos los ámbitos salvo uno. De producirse este supuesto, el alumno o la alumna tendrá que cumplir las mismas condiciones que en Bachillerato.

MISMO MODELO DE LA PANDEMIA

La Orden ministerial contempla también, al igual que lleva sucediendo en los dos últimos años por la COVID-19, que sólo habrá «una única propuesta de examen con varias preguntas», pero los alumnos podrán elegir, dentro de un número determinado previamente por el órgano competente, qué preguntas contestar.

De este modo, el número de preguntas se fijará de forma que «permita a todo el alumnado alcanzar la máxima puntuación en la prueba, con independencia de las circunstancias en las que este pudiera haber tenido acceso a la enseñanza y el aprendizaje en caso de que se hubiera producido una suspensión de la actividad lectiva presencial», recoge la Orden ministerial.

Con respecto al tipo de preguntas que contendrán los exámenes, se establece que cada una de las pruebas constará de «preguntas abiertas y semiabiertas que requerirán del alumnado capacidad de pensamiento crítico, reflexión y madurez».

Pero además de estos tipos de cuestiones, se podrán utilizar también «preguntas de opción múltiple», es decir, de tipo test, «siempre que en cada una de las pruebas la puntuación asignada al total de preguntas abiertas y semiabiertas alcance como mínimo el 50%».

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