En el último mes, el nivel del pozo de captación municipal de Daimiel ha perdido prácticamente cuatro metros. A finales de junio, la cota era de -18,10 metros, mientras que a finales de julio, el agua aparece a -22 metros. La generalización de la campaña de riegos en la agricultura podría ser una de las razones de ese impacto brusco en los niveles de las aguas subterráneas.

Una diferencia mensual con muy pocos precedentes, pese a que suele ser en verano cuando se producen los descensos más importantes. En la última década solo se acerca al acusado descenso de este verano lo ocurrido en 2017, cuando la caída entre junio (-12,50) y julio (-15,50) fue de tres metros, según ha informado el Ayuntamiento de Daimiel en nota de prensa.

Con respecto a hace un año (-19,20) la bajada del nivel es de casi tres metros y lo más preocupante es la tendencia de los últimos siete años. En 2014 se frenó la recuperación del acuífero y desde entonces, año tras año, se extrae más agua de la que entra en el sistema.

Lo peor es que de aquella recuperación, cimentada en las históricas lluvias entre 2009 y 2013, cada vez queda menos en la despensa. El nivel de julio de 2021 es el peor para este mes desde 2010. La barrera de los veinte metros negativos ya se ha saltado. Con los treinta negativos, la turba del Parque Nacional de Las Tablas entró en combustión en el otoño de 2009.

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