Comenzamos el nuevo año con la firme intención de que no decaiga el impulso y la potente inercia movilizadora que las mujeres conseguimos el año pasado. A estas alturas nadie duda de que el 2018 fue el año de las mujeres, de un lado siendo protagonistas de una tensión social sin precedentes, visibilizando como nunca las reivindicaciones históricas del movimiento feminista, especialmente con la Huelga del 8 de marzo, en la que CCOO jugamos un papel fundamental en su convocatoria y participando de forma masiva en ella. Calles y plazas de toda la geografía se tiñeron de violeta en manifestaciones y concentraciones históricas por la igualdad de las mujeres.

Pero no fue el único punto de inflexión que hizo de este 2018 un año marcadamente feminista, la polémica sentencia de la violación de Pamplona y la posterior puesta en libertad provisional de los violadores de La Manada, volvieron a llenar las calles de personas cada vez más concienciadas de la necesidad de proteger a las mujeres en situaciones de abuso sexual, acoso y violaciones.



Lamentablemente no fue el único caso conocido de violación múltiple y de vergonzoso desenlace, pero sí el que hizo más visible y patente el enorme desequilibrio de lo que piensa la opinión pública, con la respuesta que ofrece la justicia en lo referente a lo que es abuso o agresión sexual, así como lo que es o no intimidación. Y es precisamente esta delgada línea lo que provocará la inminente modificación del Código Penal en la que un grupo de expertos lleva trabajando desde el pasado mes de mayo.

No fueron las únicas movilizaciones que se produjeron durante el año anterior, también salimos a las calles para reclamar la dotación económica del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, aprobado por todas las fuerzas políticas, pero abandonado económicamente por el anterior Gobierno. Fue tras la llegada del nuevo Ejecutivo, el más feminizado de toda la democracia cuando efectivamente se dotó del presupuesto comprometido y que es imprescindible para activar y poner en marcha políticas feministas que combatan la insoportable lacra de la violencia machista.



CCOO de Castilla-La Mancha venimos denunciando la insoportable violencia machista. El año ha finalizado con la brutal cifra de 47 mujeres asesinadas por violencia de género (cifras oficiales), tres de ellas en Castilla-La Mancha. Aunque si contabilizáramos las víctimas reales por violencias machistas tendríamos un saldo de 97 feminicidios y asesinatos, entre ellos ocho niñas y dos niños (solo tres de ellos están entre las cifras oficiales). Unas cifras inasumibles por una sociedad que se considere avanzada, pero que todavía tiene que actualizar y modificar su legislación en materia de violencia de género para asumir el mandato del convenio de Estambul ratificado por España en 2014, reto que el Gobierno tiene que asumir en próximas fechas y por el que crímenes como el de Laura Luelmo, que ha producido una auténtica conmoción en la sociedad en las últimas semanas, pasará a considerarse violencia de género.

Castilla-La Mancha ha sido la última de las autonomías que recientemente ha aprobado una Ley pionera en materia de estas violencias, que sí da cabida a nuevas manifestaciones de violencia de género, acordes a la normativa internacional y que sitúa la educación en igualdad y diversidad como uno de los ejes prioritarios en materia de prevención y sensibilización que erradiquen pautas de conductas sexistas que deriven en discriminaciones y desigualdades y que transmitan desde edades tempranas valores de igualdad, respeto y diversidad.


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Pero el escenario es cambiante, políticamente inestable y resurgen nuevas fuerzas que amenazan directamente los avances que las mujeres hemos conseguido en materia de igualdad a lo largo de los años, más que nunca se hace indispensable la unión de la sociedad y la lucha colectiva de sindicatos, asociaciones, grupos, plataformas feministas, etc… para evitar lo que comienza a ser una amenaza más que preocupante.

CCOO CLM continuaremos en la búsqueda de la igualdad real y efectiva en todos los ámbitos de la vida, la equiparación salarial entre mujeres y hombres, la eliminación de cualquier discriminación en el acceso o mantenimiento del empleo, la ruptura del techo del cristal, del suelo pegajoso, la eliminación de la brecha de género, seguiremos luchando contra la precariedad laboral, las dramáticas cifras de parcialidad femenina en el empleo y como no puede ser de otro modo, contra la más grave de todas las manifestaciones de la desigualdad entre hombres y mujeres como son las violencias machistas. 976 mujeres han sido asesinadas desde 2003.

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