Hablemos de cooperativas

Art铆culo de opini贸n de Pedro G贸mez Mora, Miembro de ADES-CLM

Si bien no se puede negar la visi贸n de futuro que pose铆an, es harto improbable que los primeros 28 socios de la Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale pudieran vislumbrar el formidable desarrollo que el movimiento cooperativo tendr铆a en los dos siglos siguientes a la fundaci贸n de dicha sociedad.

La Sociedad se fund贸 en 1844 en las cercan铆as de Manchester, ciudad cuna de la Revoluci贸n Industrial, como cooperativa de consumo y, aunque existieron precedentes a la misma, se cita frecuentemente a esta como prototipo de cooperativa en sentido moderno, y la primera, en todo caso, en distribuir entre sus socios el excedente generado por su actividad.

Las cooperativas pertenecen al 谩mbito de la econom铆a social, y en afortunada clasificaci贸n del profesor Monz贸n, a su subsector de econom铆a de mercado, para distinguirlas del sector de no mercado al que pertenecen asociaciones, fundaciones, etc.

El hecho de que las cooperativas operen en el mercado y por tanto en abierta competencia con el sector empresarial privado, les obliga a cumplir con las exigencias de eficiencia y productividad si quieren ser competitivas, si bien,聽聽 lo que las distingue del sector empresarial privado es que sus fines no son estrictamente el lucro sino el aseguramiento del inter茅s de todos, cooperativistas socios y trabajadores, y en ese sentido son sociedades mucho m谩s proclives a lo que en los 煤ltimos a帽os viene en llamarse 鈥渆conom铆a del bien com煤n鈥, es decir una econom铆a 茅tica de mercado que persiga la sostenibilidad medioambiental, generaci贸n de empleo de calidad, trato igualatorio entre hombres y mujeres, etc.

Algunos datos pueden darnos idea de la importancia actual de este sector:

En 2015, el conjunto de las cooperativas agroalimentarias de Espa帽a gener贸 producci贸n por un valor de 28.000 millones de euros y asegur贸 ocupaci贸n a 97.000 trabajadores. En 2007 el empleo generado fue de 91.000 trabajadores, con un incremento entre ambos a帽os, por tanto, de un 8,8%. Este dato es especialmente importante porque nos muestra como en los a帽os de la Gran Recesi贸n, las cooperativas, lejos de disminuir el empleo, lo han aumentado de forma significativa.

Esa es una de sus fortalezas, la mejor capacidad de adaptaci贸n a las crisis frente a la empresa privada, pero tambi茅n marca uno de sus retos: seguir creciendo y generando valor en un entorno que no sea de estricta defensa frente a las amenazas.

Frecuentemente las cooperativas se ubican en el entorno rural y permiten la fijaci贸n de la poblaci贸n al territorio, evitando la despoblaci贸n.

Dese sus inicios, las cooperativas han asegurado la gesti贸n democr谩tica y participaci贸n en las decisiones del conjunto de los socios; por otra parte, la Ley obliga a que parte del excedente se dedique a actividades de formaci贸n entre sus socios y promoci贸n de la informaci贸n sobre sus actividades.

Tambi茅n forma parte del ADN cooperativo la cooperaci贸n entre cooperativas, buscando sinergias en la informaci贸n compartida sobre m茅todos y procedimientos de producci贸n, inmovilizados, etc.聽 e incluso de absorci贸n de trabajadores en el caso de coyunturas desfavorables en otras cooperativas.

Actualmente las cooperativas se encuentran representadas a nivel internacional por la Alianza Cooperativa Internacional, con sede en Ginebra.

驴Existen problemas? Claro. Desde mi punto de vista, el principal problema es la mentalidad individualista del socio que entiende la cooperativa como un ente que debe prestarle servicio, y del cual intenta obtener el m谩ximo provecho, sin entender que, si a la cooperativa le va bien, al socio tambi茅n le ir谩 bien. Esto es especialmente relevante en el 谩mbito de las cooperativas agroalimentarias de productores. Las generaciones actuales de socios, directivos y staff est谩n abordando este problema que ha arruinado la continuidad de buen n煤mero de cooperativas en nuestro pa铆s.

Pedro G贸mez Mora
Miembro de ADES-CLM

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