A todo el mundo le resulta molesto acceder a una página web y que te salga una ventana preguntando si aceptas las cookies, pero… ¿Qué son? ¿Por qué salen? ¿Cómo las puedo configurar? Una buena noticia antes de seguir, es que Google anunció el año pasado que Chrome dejará de utilizar cookies de terceros en el plazo de dos años, siguiendo la tendencia tanto de Mozilla (Firefox) como de Safari (Apple). La parte negativa es que nos rastrearán de otra manera…

Las cookies se han convertido en un tema recurrente y sancionador, donde ya se han multado a una gran cantidad de páginas web por incumplir la normativa (por ejemplo, a una aerolínea con un importe de 30.000 euros por no permitir rechazar las cookies, o la que impuso Francia a Google y a Amazon, 100 y 35 millones de euros respectivamente).

Ahora bien, ¿Qué es una cookie?

Las cookies son pequeños archivos que se instalan cuando accedes a una página web o a una aplicación.

¿Para qué sirven?

El principal cometido es recordar o “rastrear” a los usuarios en la web. Cada vez que accedemos a un sitio web, dejamos un rastro, el cual puede tener multitud de funciones. Ese rastro es lo que permite que esa página recuerde, por ejemplo, cuándo te conectaste, qué visitaste o por dónde navegaste, tu nombre de usuario y contraseña, tus intereses, si guardaste algo en el carrito de la compra…

Además de las funciones anteriores, también has de saber que la información obtenida por la instalación de esas cookies se puede utilizar para otras muchas cosas. Alguna de estas finalidades puede ser la de ceder esos datos a terceras empresas (por ejemplo, cuando te dicen que las cookies sirven para “Compartir tus análisis de navegación y grupos de interés con terceros”), para saber dónde te encuentras -ya que te geolocalizan para ofrecerte anuncios personalizados o realizar estudios de mercado-, para desarrollar o mejorar productos o para crear un perfil sobre ti. Existen también unas cookies que permiten activar las características del dispositivo.

¿Cómo configurarlas?

La Agencia Española de Protección de Datos publicó una Guía sobre el uso de Cookies donde se establece cómo se han de configurar cuando accedes a una página web y aparece la ventana emergente (o capa 1) mostrando información sobre ellas.

Si bien es cierto que existe un tipo de cookies que no requiere el consentimiento, que son las denominadas cookies “técnicas” -al ser necesarias para que funcione correctamente la página web o aplicación-, con el resto sí que se ha de recabar el permiso.

A pesar de que existen varias formas para solicitar el consentimiento, lo que queda claro es que te tienen que dar la opción de rechazar las cookies o configurarlas. Así, se consideran válidas fórmulas tales como “Aceptar cookies / Rechazar cookies”, “Aceptar / Rechazar / Configurar” o “Aceptar / Configurar”

Además, es importante saber que, aunque rechaces las cookies, podrás seguir navegando por dicha página web igual que si las hubieras aceptado, aunque es posible que algunos servicios dejen de funcionar.

Finalmente, las cookies han de venir desactivadas por defecto. Así, a pesar de que multitud de páginas web establezcan textos como “si continúa navegando, entendemos que acepta el uso de cookies”, tanto la Agencia Española de Protección de Datos como el Comité Europeo de Protección de Datos han establecido que hacer scroll o navegar por el sitio web no se considerará una clara acción afirmativa bajo ninguna circunstancia y, por tanto, no estarás dando tu consentimiento para su instalación.

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