El incremento de matriculación en los colegios rurales agrupados (CRA) de Castilla-La Mancha con respecto al curso pasado es de un 0,53 por ciento. Los incrementos más significados de matriculación se han experimentado en zonas limítrofes a la Comunidad de Madrid, según han informado a Europa Press fuentes de la Consejería de Educación.

Concretamente, en la provincia de Guadalajara el número de matrículas ha crecido un 3,17 por ciento (31 matrículas en términos absolutos). Mientras que en la de Toledo este incremento ha sido de casi un 4 por ciento (41 matrículas en términos absolutos). Destaca también el incremento de un 0,37 por ciento experimentado en la provincia de Cuenca (11 matrículas en términos absolutos).



Sin embargo, en la provincia de Albacete el número de matrículas ha descendido un 2,2 por ciento (39 en términos absolutos) y en Ciudad Real ha bajado un 0,51 por ciento (4 en términos absolutos).

Rosa María Amores, directora CRA ‘San José de Calasanz’, cuya cabecera es Palomares del Campo (Cuenca), ha explicado que su centro –que tiene cinco secciones (Palomares del Campo, El Hito, Montalbo, Villarejo de Fuentes y Huerta de la Obispalía)– comenzó este curso con 92 alumnos y ahora tiene 107. «Estamos continuamente matriculando, cada semana tenemos alguna matrícula nueva», ha dicho.

Según ha afirmado, el centro rural ha tenido demanda desde que empezó el curso. Ha recordado que precisamente este año se ha abierto la sección de El Hito, que son 7 alumnos, que llevaba cerrada muchos años.


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La gran mayoría de los nuevos matriculados proceden de núcleos urbanos y sus familias vienen buscando una escuela donde haya menos niños y huyendo de la pandemia, ha afirmado la directora.

UNA OPORTUNIDAD PARA LOS PUEBLOS

Así, ponía como ejemplo una familia que ha decidido establecer su residencia en Palomares y teletrabajar desde allí para vivir en un ambiente más tranquilo y lejos de aglomeraciones. Amores cree que la pandemia puede ser una segunda oportunidad para los pueblos y anima a aprovechar esta oportunidad para invertir en infraestructuras y telecomunicaciones y que la gente pueda tener una buena comunicación.

Aunque a estas escuelas rurales también les afecta la pandemia porque «nadie está libre», es cierto que en estos centros «hay menos niños y hay más espacio». «Los niños no están hacinados y tenemos espacios grandes» y además pueden disfrutar de la naturaleza.



«La pandemia nos ha afectado como cualquier otro centro» y han tenido que poner en marcha medidas de distanciamiento, cambiar rutinas, los niños han dejado de compartir material y hay algunas actividades que se han tenido que suspender, ha subrayado.

A los detractores de este tipo de escuelas rurales, la directora CRA San José de Calasanz les ha dicho que en estos centros se ofrece una educación de calidad. «Como todo, tiene sus ventajas y sus desventajas», ha admitido. Entre las ventajas, ha citado que al haber niños de diferentes niveles en un mismo aula, pues niños más pequeños pueden aprender contenidos de niveles más altos, y al revés, los niños que tienen dificultades aprovechan el repaso de los de niveles más bajos. Además, estos alumnos aprenden a gestionar mejor el tiempo, porque «el profesor tiene que atender a todos».

De su lado, la directora CRA ‘Río Tajo-José Manuel Oviedo’ de Alcolea del Tajo (Toledo), Carla Gil, ha explicado que en su centro hay 65 alumnos dividido en tres secciones (Alcolea de Tajo, Aldeanueva de Barbarroya y Bercial). El número de matrículas ha aumentado este curso, sobre todo en las secciones de Alcolea y Aldeanueva. La más llamativa es en Alcolea, que el año pasado contaba con 11 alumnos y este año tiene 24, más del doble.



Según ha comentado, la mayoría de las nuevas familias que se han matriculado este curso han trasladado al centro escolar que han decidido instalarse en estas zonas rurales por la pandemia. «Hay muchas familias de Madrid» que han decidido instalarse en casa de los abuelos y otras que tienen casa y teletrabajan desde allí.

Ha explicado que todas las clases del centro son amplias y los patios son «enormes». «No hemos tenido problemas de espacio», ha dicho la directora, aunque sí ha reconocido que han cambiado algunas rutinas como las entradas a clase para evitar los corrillos y otro tipo de cuestiones.

CLASES PARTICULARES y UN LUJO DE ENSEÑANZA

De otro lado, ha reconocido que son muchas las personas que desconocen lo que es un colegio rural agrupado. Hay muchas cosas positivas, ha apuntado, porque hay clases entre 7 y 10 alumnos. «Cualquiera que piense un poquito, son clases particulares», ha señalado Gil, quien ha aseverado que es una enseñanza totalmente individualizada. Además, ha indicado, que el alumno de 1º que «lo capta todo» está viendo lo de 2º y lo de 3º, por ejemplo.



Mientras que el niño que tiene alguna dificultad repite y está afianzando constantemente los conocimientos porque en clase se están repitiendo, ha manifestado. Cuando llegan al instituto, son alumnos que están preparados, y además tienen paciencia y saben trabajar solos, ha enfatizado. «Es un lujo» este tipo de enseñanza, ha concluido.

En la actualidad, en Castilla-La Mancha hay 77 Escuelas Rurales Agrupadas (CRA). Desde el curso 2015-2016, primer curso con Emiliano García-Page como presidente, se han abierto 28 escuelas rurales.

Entre los cursos 2019-2020 y 2020-2021 el Gobierno de Castilla-La Mancha ha reabierto 7 escuelas rurales, todas ellas en la provincia de Cuenca, tres de ellas con menos de cuatro alumnos y alumnas: Pozorrubio de Santiago (Sección del CRA ‘La Retama’); Alcázar del Rey (Sección del CRA ‘Fermín Caballero’) y Huerta de la Obispalía (Sección del CRA ‘San José de Calasanz’).

Con más de cuatro alumnos y alumnas, estaría Albendea (Sección del CRA ‘Guadiela’), con 7 niños y niñas; El Hito (Sección del CRA ‘San José de Calasanz’); Fuentelespino de Haro (Sección del CRA ‘Airén’); y Castillejo de Iniesta (Sección del CRA ‘Camino Real de Levante’), las tres con 4 niños y niñas.


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Entre el curso 2019-2020 y 2020-2021 se autorizó la continuidad de nueve colegios con menos de cuatro alumnos y alumnas, ofreciendo este servicio educativo a las familias y ayuntamientos que así lo han solicitado, en concreto, siete colegios en la provincia de Cuenca (Canalejas del Arroyo, Castejón, Las Majadas, Pozorrubielos, Olmedilla de Alarcón, Castillo de Garcimuñoz y Olivares de Júcar), Mazuecos en Guadalajara y Montesclaros en Toledo.

También destaca la apertura de un nuevo colegio público en Cabañas de Yepes (Toledo) para el curso escolar 2020-2021. El CEIP consta de una unidad de Primaria con 8 alumnos y alumnas. Esta apertura implica a su vez la contratación de dos maestros.



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