El Gobierno regional ha destacado en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres su “orgullo por la labor que realizáis en los recursos de acogida, porque se trata de una inversión en justicia, y si nosotras y nosotros no nos debemos a la justicia, ¿quién se tiene que deber a ella?”.

Así lo ha manifestado la consejera de Igualdad y portavoz, Blanca Fernandez, en el acto institucional organizado por el Ejecutivo autonómico para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres encabezado por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.

“Un acto y una jornada de reivindicación -ha afirmado Fernández- para no olvidar que la violencia machista es un problema estructural que dura siglos en nuestro país y en el mundo entero” y que radica en la relación de poder desigual entre mujeres y hombres que se manifiesta en diferentes tipos de violencia, emocional, verbal, física, sexual “y en el peor de los casos con los asesinatos que tenemos que contar todos los años por decenas en nuestro país”.

Por eso, Blanca Fernández ha subrayado la importante labor que realizan las profesionales de la Red de Recursos de Acogida de Castilla-La Mancha que hace posible que las mujeres pasen de víctimas a supervivientes “un camino difícil en el que tienen que reconstruirse casi desde cero para tener una segunda oportunidad”.

Y es en ese proceso en el que estas profesionales son determinantes, “habéis sido parte fundamental para devolver la esperanza a más de 7.000 mujeres y 8.000 niñas y niños, 15.000 personas que han pasado por los recursos de acogida en los últimos 18 años”, ha dicho Fernández, que no ha dudado en calificar su labor como un “ejemplo para el conjunto de la sociedad. Por eso, este Gobierno os estará eternamente agradecido”.

Por eso, esta mañana, el Ejecutivo Autonómico ha reconocido el trabajo de las 125 profesionales de los 15 recursos de acogida, “tan importante siempre y en especial durante la etapa más dura de la pandemia” que han estado representadas por Rosa María Alguacil Hungría (Albacete), Ángeles Núñez Ramírez (Ciudad Real), Consuelo Navarro Fernández (Cuenca), Mari Cruz García García-Cid (Guadalajara) y Joaquina Vega Rodríguez (Toledo).

Blanca Fernández ha recordado a todas las mujeres víctimas de violencia de género asesinadas en España, 41 en lo que va de año y 1.074 desde que se iniciaron los registros en 2003, así como para las 37 niñas y niños a quienes que ha matado la violencia machista desde 2013, 3 este año y ha asegurado con contundencia que “no hay ni una sola causa que justifique la violencia de género, aunque algunos se empeñen, no existe ningún motivo que justifique ni mitigue la gravedad de la agresión o del asesinato de ninguna mujer o de ninguna niña”.

Empatía y profesionalidad

Sin embargo, a pesar de esta “dolorosas cifras, hay motivos para la esperanza” que empiezan en las profesionales de los recursos de acogida, las primeras en recibir a las mujeres que llegan “a una ciudad nueva y a una vida nueva en la que tienen que compartir su espacio con gente que no conocen”. Y todo ello, desde la empatía, la humanidad, la profesionalidad y siempre desde una atención personalizada y adaptada a cada una de ellas.

En estos recursos, en los que las mujeres, sus hijas e hijos pueden estar entre 6 y 12 meses, reciben una atención integral las 24 horas del día. Allí se diseña un plan de intervención para su empoderamiento en el que participan ellas mismas. Se trata de un plan integral y multidisciplinar que aborda todas las áreas que afectan a la vida de una persona y que tiene en cuenta la individualidad de cada una.

En todo este proceso, la misma casa de acogida se convierte en un elemento terapéutico en el que se trabaja la prevención de conflictos para que la convivencia se desarrolle en un ambiente de sororidad, destacando “el clima de confianza, apoyo mutuo, compañerismo o entendimiento que sois capaces de generar y que es un paso vital para que se conviertan en supervivientes”, ha destacado Blanca Fernández. Además, se trabaja desde una perspectiva de género y feminista, para que sean ellas mismas quienes tomen conciencia de que lo que les ha pasado y la violencia que han sufrido ha sido únicamente por ser mujer.

Y este apoyo, que es especialmente intenso al inicio, se retira poco a poco, según el ritmo de cada mujer, hasta garantizar la consecución de su autonomía, aunque este acompañamiento continúa después, ya que además de poder recurrir a sus profesionales si lo necesitan, cuentan con diferentes tipos de ayuda.

En definitiva, ha dicho la consejera, recorrer este camino de reconstrucción “casi desde cero para tener una segunda oportunidad, una vida alejada de la violencia de género” no es sencillo, pero es posible gracias a esta red y a sus profesionales.



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