El presidente de la Diputación de Ciudad Real, José Manuel Caballero Serrano, ha participado esta mañana en los actos conmemorativos del Día de la Constitución, organizados este año por el Ayuntamiento de Ciudad Real y en los que han participado representantes de todas las administraciones y estamentos. Caballero, que ha remarcado la unidad que existe en la provincia en torno a la renovación del compromiso con la Carta Magna y ha mostrado su satisfacción por ello, ha puesto especial énfasis en que el texto constitucional, “nacido del pacto y del acuerdo”, sigue siendo muy útil, 41 años después de su aprobación, para España y para todos los españoles.

Ha comentado, no obstante, que más de la mitad de los ciudadanos de nuestro país no la votaron porque han pasado más de cuatro décadas desde que la Constitución fue refrendada y sancionada. Y ha añadido que, aunque es un instrumento y una obra colectiva de la que debemos estar muy orgullosos, tenemos que ser capaces de afrontar un proceso de revisión o de actualización con el mismo consenso, como mínimo, que se logró en 1978, cuando los hombres y mujeres que se ocuparon de su redacción supieron dejar al lado sus propios intereses, los partidistas y los territoriales, para trabajar juntos por España.


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El presidente de la Diputación ha hecho referencia, tras proceder la alcaldesa de Ciudad Real, Pilar Zamora, al izado de la bandera nacional, a que la Constitución es el mejor instrumento del que se han dotado los españoles para vivir en paz y en libertad, por lo que hay que seguir reivindicando su existencia y su vigencia.

Considera, igualmente, que, a pesar de las dificultades, en nuestro país se vive infinitamente mejor que hace 41 años y que la Constitución sigue siendo útil también desde el punto de vista económico y del bienestar social. Entiende, por tanto, que no sólo tenemos que estar orgullosos de nuestra Carta Magna, sino que también «hay que cuidarla».

Caballero y Zamora, junto a la subdelegada del Gobierno, María de los Ángeles Herreros y la delegada de la Junta en Ciudad Real, Carmen Teresa Olmedo, se han desplazado desde de la Plaza de la Constitución hasta el casino de la capital donde la alcaldesa de Ciudad Real ha dado lectura al siguiente discurso:


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Buenos días, señoras, señores

Autoridades

Vecinas y vecinos de Ciudad Real


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Y un saludo muy especial a vosotros, niñas y niños que hoy sois premiados por …..

Nos reunimos un año más entorno a la conmemoración de la Constitución Española, la Norma que hizo que todos los españoles pudiéramos convivir en paz tras un largo periodo de autoritarismo y de zozobra, que posibilita la vida en libertad e igualdad de todas las personas, que el poder sea ejercido ajustado a las leyes que emanan de un parlamento, elegido legítimamente por la ciudadanía. Que regula derechos, pero también deberes.

La Constitución fue fruto no solo del trabajo de los políticos que entonces tenían la responsabilidad de cerrar una etapa para abrir el país a una vida nueva, fue producto también de la voluntad popular, de la movilización ciudadana, de la necesidad de responder a necesidades estratégicas de la nación y sacarla del aislamiento internacional.



De todo ello nació una Constitución válida para todos y para todas, en la que por primera vez en nuestra historia se recogen derechos fundamentales que constituyen ley y cuya violación puede denunciarse ante los tribunales: los derechos de expresión, de reunión y asociación; a la igualdad; a la educación universal; a la libertad sindical y el derecho de huelga; la aconfesionalidad del Estado…

Una Constitución que nos define como un “estado social y democrático de derecho”, cuyos valores superiores son la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Garantiza el pluralismo político, que quizá hoy alcance una de las cuotas de protagonismo más importante desde la promulgación de la Constitución porque son muchas las fuerzas políticas con representación parlamentaria. Porque la composición del Parlamento se ha concretado tras los últimos procesos electorales variopinta y alejada del bipartidismo. Pero esa garantía debe llevar implícita otra: el respeto por encima de todas las cosas a los principios constitucionales, a los derechos en ella recogidos y a los alcanzados a lo largo de los años. Al margen deben quedar extremismos y populismos que pongan en riesgo la igualdad, la equidad o el respeto al otro, los derechos fundamentales.



La Carta Magna resolvió además la estructura territorial española, que se articula en autonomías. Pone de manifiesto la España diversa que somos, integrando los territorios, haciendo fuerte y rico nuestro país. Una unión que no supone uniformidad, ni significa olvidar o suprimir la diversidad territorial, ni negar la pluralidad, bien al contrario, garantiza el reconocimiento y protección de nuestras lenguas, tradiciones, culturas e instituciones. Nos dotó de un sistema de gobierno descentralizado que ha permitido ir incrementando la igualdad de oportunidades y el fomento de la solidaridad territorial.

La Constitución, nacida de un laborioso proceso en el 78, no es sin embargo inamovible. Pero debemos tener hacia ella toda la consideración por las garantías y por las posibilidades jurídicas que nos ofrece, en tanto se reflexiona concienzudamente sobre su reforma y nacen propuestas de mejora siempre desde el diálogo, que deben darse en un ambiente tranquilo y de convivencia en paz de todos los ciudadanos, de todas las ciudadanas, de todos los territorios y en todos los territorios.

La Constitución daba respuesta a una necesaria regulación de las normas de convivencia para una España que dejaba atrás el enfrentamiento y atendía las circunstancias de la segunda mitad del siglo XX. Pero estamos a en el siglo XXI y se han producido numerosos cambios sociales, políticos y económicos y debe adecuarse a las nuevas necesidades.

Reformarla debe tener el sentido de reforzarla, de insuflarle sabia nueva para que siga arropando nuestra sociedad en los distintos ámbitos. Por mencionar algunas cuestiones, en el ámbito social, habría que incluir nuevos derechos y reforzar las garantías de otros. Revisar la organización territorial, teniendo en cuenta que el Estado autonómico ha evolucionado y que es necesario reforzar la autonomía local; hay que incluir a Europa que tiene que estar presente en el texto constitucional.

Pero cualquier cambio ha de venir desde una reflexión profunda, con la participación de todas las opciones y con la «prudencia» y la «sabiduría» de los constituyentes.

No puede utilizarse como arma arrojadiza, sino que debemos arroparnos en ella para conseguir que todas las opciones tengan cabida sin exclusiones.

Una de las razones por las que se hace necesaria la reforma, es para paliar las carencias que un texto nacido hace 41 años tiene con respecto a las mujeres, que apenas tuvo en cuenta la cuestión de género. Tanto es así, que continuamente se habla de “los padres de la Constitución” y continuamente se olvida a “las madres”. Hoy me gustaría hacer un homenaje particular a las grandes olvidadas, las “madres” de la Constitución.

Solo 21 diputadas y seis senadoras formaron parte de las primeras Cortes Constituyentes frente a 637 hombres. ´Solo una mujer, la diputada María Teresa Revilla, de UCD, participó en la Comisión Constitucional ¡y tuvo que pedirlo!… No es fácil localizarlas en las fotografías de aquel Parlamento, pero ahí estuvieron, haciendo camino, abriendo paso en política para las que llegamos después, empezando a reivindicar la igualdad entre hombres y mujeres, nuestros derechos a la altura de los de ellos, impulsando otro modelo de sociedad.

Algunas de ellas han reconocido que la Constitución fue parca en el reconocimiento de derechos para las mujeres en igualdad con los hombres. Las carencias del texto de 1978 en materia de igualdad se han ido paliando con leyes, pero si nos planteamos una reforma, podemos pensarla también para que blinde los avances conseguidos a los largo de años y constituya a España como un Estado igualitario.

Y llegado este punto, quiero terminar reivindicando la Constitución como regazo de convivencia para todas las españolas y todos los españoles, conociendo que necesita reformarse para adaptarse a la evolución habida en España en estos años e interpelando al consenso del 78 en su defensa y su renovación.

Gracias.

EUROCAJA RURAL PIE

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