Sus Majestades los Reyes de España realizarán este lunes, 16 de noviembre, una visita inaugural al nuevo Hospital Universitario de Toledo, concluyendo así un proceso que se inició hace 14 años.

Fue en enero de 2006 cuando la Junta convocó el concurso para la construcción del hospital, con un presupuesto base de licitación de 370.944.480,73 euros, e ideado con 774 habitaciones individuales, 36 quirófanos, 200 consultas y 36 especialidades médicas.


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Tras este concurso, la primera adjudicación se otorgó en septiembre de ese año a una Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Acciona, Ferrovial y Contratas La Mancha, por un importe económico de 299.760.234,88 euros, lo que supone una baja sobre el precio de licitación del 19 por ciento. Las obras tendrían un plazo de ejecución de 40 meses.

Meses después, en enero de 2007, el Ayuntamiento de la ciudad, entonces gobernado por el PP, no concedió licencia para la construcción alegando entonces que necesitaba conocer la dirección de obra por parte de la Junta antes de dar el visto bueno. Finalmente, se concedería una licencia de obra provisional en febrero y se aprobaría el Plan de Ordenación Municipal (POM) de Toledo.

Las obras se iniciaron en el mes de marzo y entonces se produjo la firma entre el presidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Philippe Maystadt, y la entonces consejera de Economía y Hacienda, María Luisa Araújo, de un contrato por el que la entidad financiera aportará 205 millones de euros al hospital.


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En los siguientes años la obra siguió ejecutándose y en los años 2010 y 2011 se reflejan más de 300 millones de euros en las cuentas regionales.

GOBIERNO DEL PP

En mayo de 2011 el PP ganó las elecciones en Castilla-La Mancha y, tras el cambio de Gobierno, ese mismo verano, la empresa pública Servicios Hospitalarios Generales (SHG) se puso a revisar contratos y certificaciones de las obras del hospital de Toledo ante la existencia de lo que denominaron «elementos que generan preocupación».

Antes de que acabara el año, la expresidenta regional, María Dolores de Cospedal, aprovechó una visita a Guadamur (Toledo) para anunciar que no había dinero para «resolver» la infraestructura. Esa rescisión acarrearía un conflicto con el Taller de Arquitectura Sánchez Horneros, que ideó el primer proyecto, y que reclamó hasta 3 millones de euros por la paralización de la obra.



En el año 2013, con la obra aún paralizada y con el nuevo anteproyecto en estudio, el Gobierno del PP denunció que las intenciones del PSOE pasaban por erigir una infraestructura sanitaria plagada de «lujos», llegando incluso a programar una visita guiada a las obras con periodistas para justificarlo, y anunciando que se retomaría el proyecto «en términos de racionalidad absoluta».

Sin embargo, no fue hasta agosto de 2014 cuando se volvió a sacar –por segunda vez– a licitación el proyecto, recibiendo tan solo una oferta de la Unión Temporal de Empresas formada por Acciona, OHL y ACS.

En marzo, el entonces consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz, y representantes de las empresas OHL, Acciona y ACS, firmaron el contrato por el cual se daba el pistoletazo de salida para retomar las obras del nuevo hospital de Toledo. El compromiso era terminarlo en 14 meses por un precio total de 1.750 millones de euros, que conllevaban que las empresas se harían cargo de la gestión de hasta 10 servicios no sanitarios por 30 años.

Una vez resuelta esta firma, se volvió al punto de ser necesarias las licencias municipales. Ahora con las tornas cambiadas –el PSOE gobernando el Ayuntamiento y el PP la Comunidad Autónoma–, las licencias siguieron sin llegar, y el proyecto continuó parado pese a tener contrato en vigor.

EL PSOE RECUPERA EL GOBIERNO

Toda vez que Emiliano García-Page recuperó el Gobierno regional para el PSOE en junio de 2015, se reactivaron las reuniones con la UTE constructora y el 11 de febrero de este año se presentó el actual proyecto –tercero– del hospital, que contempla cerca de 800 camas –la mitad de ellas de uso individual–, una inversión de 300 millones de euros y un plazo de ejecución de 30 meses a cargo de la Unión Temporal de Empresas formada por OHL, Acciona y ACS.

El proyecto reagrupa servicios que estaban «dispersos» en otros centros sanitarios de la ciudad como el Hospital del Valle o el Hospital Nacional de Parapléjicos, e incluye medicina nuclear, radioterapia y más áreas de laboratorio, para lo que la infraestructura contará con un ala más de lo previsto.



El hospital, de carácter universitario, se terminará en una primera fase sin llegar a utilizar todo lo construido, que en todo caso quedará abierto para una segunda fase de ampliación cuando sea necesario.

Dos meses más tarde, el 11 de abril, se retomaron de nuevo las obras del futuro hospital –paradas desde junio de 2011–, parte de cuyo equipamiento se empezará a licitar a finales de este año. El futuro hospital tendrá una entrada para ambulatorio, consultas externas y hospitales de día; otra exclusiva para Urgencias, otra de hospitalización y una entrada de diálisis y rehabilitación.


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En junio de este ejercicio, y ante las críticas de la oposición –que no veía a trabajadores en las obras–, el consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz, tuvo que salir a explicar que la obra seguía el curso previsto y que los trabajos se realizaban en el interior, concretamente en las conducciones de las instalaciones de aire acondicionado y energía eléctrica.

A principios de octubre, la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Toledo concedió la licencia a la mercantil Hospital Universitario de Toledo UTE para la instalación de seis grúas-torre que, según el Consistorio, necesitaban una licencia «específica» que se solicitó a finales de septiembre, quedando pendiente la entrada del proyecto de ejecución definitivo.

LLEGA OTRO PROYECTO DEFINITIVO


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Fue en noviembre de 2016 cuando el Sescam recibió de manos de los constructores el nuevo proyecto definitivo, que incluye 23.000 metros cuadrados de superficie más, nuevos servicios médicos –como reproducción asistida o ictus– y un nuevo plazo de ejecución de 21 meses.

Con todo, en marzo de 2017 el Gobierno de Castilla-La Mancha firmó el contrato para la construcción, conservación y explotación del nuevo hospital y en septiembre de ese mismo año se informó de que las obras avanzaban a buen ritmo con trabajos de saneamiento y cimentación de estructuras, así como en impermeabilizaciones.

Un mes en el que el presidente regional visitó las obras donde se ejecutaban movimientos de tierras, excavaciones y rellenos, saneamiento y cimentación de nuevas estructuras de proyecto y se trabajaba en impermeabilizaciones.

En noviembre de 2018, el presidente regional anunció que en el primer trimestre de 2019 se licitará todo el equipamiento tecnológico de este nuevo centro, que en diciembre fue visitado por cerca de 300 profesionales del Complejo Hospitalario Universitario de Toledo.

Tras anunciar el Gobierno regional que el hospital se pondría en funcionamiento a lo largo del 2019, la pandemia ocasionada por el coronavirus ocasionó que su apertura se retrasara, hasta que el pasado mes de octubre la Junta anunciara que el próximo 23 de noviembre es el día elegido para arrancar la mudanza desde el actual Hospital Virgen de la Salud de Toledo hasta el futuro Hospital Universitario. Un traslado que se prevé pueda quedar terminado el viernes 4 de junio.

El nuevo hospital atenderá a un total de 434.967 tarjetas sanitarias de 116 municipios, contará con una superficie construida de 246.964 metros cuadrados en una parcela de 326.400. Además, tendrá un total de 853 camas, un 21% más, y 25 quirófanos, dos de ellos en bloque obstétrico.


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