El Gobierno de Castilla-La Mancha trabaja con dos grandes objetivos en materia de medio ambiente: la preservación de espacios naturales y la conservación y recuperación de especies, así como la reintroducción de aquellas que, como el lince ibérico, han estado en peligro de extinción.

Así lo ha explicado la consejera de Igualdad y portavoz, Blanca Fernández, que, con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, ha visitado el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre ‘El Chaparrillo’ en Ciudad Real, donde ha destacado que Castilla-La Mancha es una región privilegiada desde el punto de vista de la biodiversidad ya que cuenta con 113 espacios protegidos: dos parques nacionales, siete parques naturales, 24 reservas naturales, seis reservas fluviales, 26 monumentos naturales y 48 microrreservas.

“En total, 113 espacios protegidos para que las futuras generaciones tengan espacios con biodiversidad, con equilibrio medioambiental y podamos preservar una región como la nuestra que es uno de los enclaves con mayor biodiversidad de toda Europa”, ha dicho la consejera que, según ha informado en nota de prensa el Gobierno regional, ha destacado que precisamente en la provincia de Ciudad Real se han incorporado los dos últimos espacios: el Carbonífero de Puertollano y el Morrón de Villamayor.

Para alcanzar estos dos objetivos, el Ejecutivo autonómico ha puesto en marcha toda una serie de acciones como la Estrategia Regional de Educación Ambiental Horizonte 2030 que busca conseguir la implicación de la ciudadanía para una relación más sostenible con el entorno, para lo cual se realizan numerosas actividades de sensibilización y de educación.

Además, a lo largo del mes de junio, el Gobierno autonómico aprobará la Estrategia Regional de Agenda 2030, comprometida con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, que entre otras cuestiones se centran en la lucha contra la pobreza, la búsqueda de la igualdad, el desarrollo sostenible y la preservación del medio ambiente.

“El Gobierno regional tiene meridianamente claro que hay que apostar por la conservación, por el equilibrio y por la recuperación de especies amenazadas. Y, sobre todo, por esa implicación ciudadana que hará que nuestro planeta y nuestra región sea sostenible y que las futuras generaciones tengan algo que heredar”, ha dicho la consejera.

LA LABOR DE LOS CENTROS DE RECUPERACIÓN DE FAUNA SILVESTRE

Blanca Fernández también ha puesto en valor la labor que se hace en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre ‘El Chaparrillo’ ya que es el centro de referencia para la recuperación y el tratamiento sanitario del lince ibérico, una especie que como ha afirmado la consejera hasta hace poco “no campaba por nuestros campos y sin embargo ahora tenemos más de 300 ejemplares”. Esto ha sido posible gracias al proyecto de reintroducción de esta especie que ya cuenta con tres núcleos de población asentados en la región.

Junto a la recuperación de especies, la consejera ha puesto el acento en la labor que realizan tanto ‘El Chaparrillo’ como el resto de centros regionales para la detección de agentes infecciosos procedentes de la fauna silvestre. “Por razones obvias, es muy importante investigar la estrecha relación que existe entre las enfermedades animales y las enfermedades humanas, lo que llamamos zoonosis. El coronavirus ha sido un claro ejemplo de por qué hay que investigar, cuidar, vigilar y acometer medidas para que esto no ocurra”, ha dicho la consejera, que junto al coronavirus ha citado otras enfermedades como la gripe aviar, la fiebre del Nilo, la tuberculosis, o la triquinosis, enfermedades que pueden saltar de unas especies a otras, incluso a los seres humanos “por ello la investigación que aquí se realiza es irrenunciable”.

Los centros de recuperación son también una importante fuente de información para la detección de puntos negros para las especies como puntos electrocución, disparo, veneno o atropello de animales, lo que hace posible acometer medidas para su prevención. También trabajan como centros forenses en los que se analizan las causas de mortalidad de las especies amenazadas, y en tareas de divulgación y sensibilización.

En concreto, en ‘El Chaparrillo’ hubo el año pasado 705 entradas, lo que supone casi el 17 por ciento de todas las entradas de especies heridas, envenenadas o enfermas que pueden entrar en el conjunto de la red regional de centros de recuperación de fauna silvestre. En esta red, se ha realizado una inversión desde el año 2018 de 126.000 euros destinados a la conservación, investigación y mantenimiento; además, cuentan con un total de 23 profesionales de distintas especialidades.

Un claro ejemplo de la importante tarea que realizan estos centros es la recuperación del águila imperial ibérica, de la que Castilla-La Mancha alberga el 45 por ciento de la población de esta especie en peligro de extinción de todo el país, o los planes de conservación para esta especie o para el buitre negro.

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