La ratio de mujeres víctimas violencia de género por cada 10.000 habitantes en Castilla-La Mancha fue de 15,1 en el tercer trimestre del año, por debajo de la media nacional -17,2-, según el informe trimestral del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, dado a conocer este lunes.

Por encima de la media nacional se situaron Baleares (28,4), Comunidad Valenciana (23,5), Canarias (22,9), Murcia (21,6) y Andalucía (20,1).

La tasa más baja fue la de Aragón (con 9,9 mujeres víctimas por cada 10.000 mujeres), seguida de Castilla y León (11,2), La Rioja (11,4), Extremadura (11,6), Galicia (12,6), País Vasco (12,8), Navarra (13), Asturias (14,4), Cataluña (14,5), Cantabria (15,4) y Madrid (16,8).

Un total de 951 mujeres víctimas de la violencia de género -el 16 por ciento del total- se acogió a la dispensa de la obligación legal de declarar como testigo contra sus agresores. Esta cifra es muy similar a la que se registró hace un año.

El hecho de que una mujer víctima decida acogerse a la dispensa de la obligación legal de declarar no siempre supone la finalización del proceso judicial, pues la Fiscalía actúa siempre de oficio ante los delitos de violencia de género.

DIFICULTADES EN EL CONFINAMIENTO

La presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, Ángeles Carmona, ha señalado que el número de denuncias registradas en el tercer trimestre del año es «una prueba clara de las dificultades que las víctimas han tenido durante el confinamiento para pedir ayuda acudiendo a la comisaría o al juzgado».

Si bien el total de denuncias es algo inferior a las que se registraron en el mismo periodo de 2019, los datos muestran que se vuelve a cifras muy similares.

Carmona quiere una vez más mostrar su apoyo a las mujeres víctimas, a quienes anima a denunciar, a poner «en conocimiento de las instituciones la situación de violencia por la que están pasando; la denuncia es la única vía para que las instituciones implicadas en la lucha contra esta lacra pongan en marcha todas las medidas de protección y apoyo a la víctima, y todos los mecanismos dirigidos al enjuiciamiento, justo y con todas las garantías legales, del maltratador».

A la luz de los datos estadísticos, la presidenta del Observatorio ha insistido también en la necesidad de implicación del entorno de la víctima. Los porcentajes de denuncias presentadas por los familiares sigue siendo muy baja.

Sólo un 2,40 por ciento de las denuncias registradas se interpusieron por las personas más cercanas a la víctima. «No deben olvidarse los devastadores efectos psicológicos que la violencia de género causa en las mujeres; el miedo a las represalias, el terror por sus hijos e hijas, el sentimiento de culpa, la vergüenza todo ello atenaza a las mujeres víctimas a la hora de tomar la decisión de denunciar lo que les está ocurriendo», ha indicado.

Ángeles Carmona ha recordado una vez más que las víctimas no están solas, pues son muchos los profesionales que trabajan en la lucha contra la violencia de género.

Se trata de jueces (más de 1.000 en España), fiscales, letrados de la Administración de Justicia, efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, abogados, funcionarios, médicos forenses, psicólogos, asistentes sociales, etc., todos ellos formados en materia de violencia de género y en perspectiva de género, y todos volcados, cada uno desde su ámbito de responsabilidad, en ayudar a las víctimas y a sus hijos e hijas.

Aunque en España se ha avanzado mucho en los últimos años, concluye Carmona, «las instituciones debemos seguir trabajando en la misma línea, incidiendo mucho en la formación especializada, con el objetivo último de erradicar definitivamente la violencia de género de nuestra sociedad».



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