Desde hace años, el fenómeno de la despoblación ha venido azotando a las zonas rurales de Castilla-La Mancha, ¿pero puede la universidad contribuir a solucionar este problema? «UCLM Rural» es un proyecto que surge para intentar llevar a los estudiantes a zonas despobladas o en riesgo de despoblación de la región.

A través de un programa de prácticas remuneradas, los estudiantes que tengan un 50% de sus créditos aprobados podrán optar a una de las 50 plazas que se ofrecerán durante este año. Todo ello, con una doble ganancia: por un lado, los estudiantes desarrollan sus habilidades en un entorno diferente y aprenden a crear sus propias oportunidades de negocio; y por otro lado, generan valor en las empresas e instituciones donde vayan a formarse, contribuyendo a la profesionalización de esas zonas rurales.



Desde el vicerrectorado de Innovación, Empleo y Emprendimiento de la UCLM tienen marcado un objetivo, y es cumplir una primera edición con los periodos de prácticas (de junio a agosto, y de septiembre a octubre-noviembre). Según ha explicado su vicerrectora, Ángela González Moreno, la intención planteada es ofrecer un trato personalizado con los 50 estudiantes escogidos para poder solventar los problemas que vayan surgiendo, para así aumentar el número de plazas de cara a la siguiente edición.

Para desarrollar «UCLM Rural», el proyecto se ha dividido en diferentes fases. Actualmente, y hasta el próximo 26 de abril, se encuentra en fase de llamamiento de adhesión a entidades que quieran contribuir con el programa, ya sea con financión, formación, facilitando contactos o con la propia difusión del mismo. Una vez se cumpla el plazo, se hará un estudio de la demanda de empresas e instituciones, en comparación con la oferta de estudiantes de la universidad.



Se trata precisamente de una oportunidad para los estudiantes, quienes además de recibir formación obtendrán una remuneración por el trabajo realizado. Además, en el programa se pretenden incluir puestos de todo tipo, como estudiantes de enfermería en centros de salud o estudiantes del ámbito educativo para ejercer como monitores. Sin embargo, será a partir del próximo 26 de abril cuando se sepa con exactitud a qué puestos podrán optar.

De momento, el proyecto está planteado para localidades con menos de 5.000 habitantes, aunque se irán priorizando los de menor población. «Queremos atajar la despoblación y actuar precisamente en estas zonas más despobladas», explicaba González.

INSERCIÓN LABORAL



La posibilidad de que los estudiantes terminen este periodo con un trabajo dependerá de la relación que establezcan con la entidad que los elija. Sin embargo, las probabilidades existen, por lo que se genera una posible inserción laboral para los estudiantes que también genera riqueza en estos lugares.

Asimismo, se fomenta el turismo de estas zonas no solo por los propios estudiantes, sino por amigos o familiares del mismo que se trasladen de visita hasta la zona. Sin duda, un elemento fundamental para dinamizar la economía de estos pueblos. «Creo que puede tener un efecto transformador, aunque pueda parecer demasiado ambicioso», comentaba la vicerrectora.



A día de hoy, algunas universidades de España, como la de Zaragoza, ya se plantean poner en marcha proyectos como este que invitan a moverse por las zonas rurales, en lugar de limitarse a las grandes empresas de las zonas urbanas. «UCLM Rural» es un proyecto que aún está en sus inicios, pero que podría aportar su granito de arena para combatir la despoblación.

Todo ello, y según las palabras de la vicerrectora, «para lograr un crecimiento sostenible en las zonas donde las universidades también tenemos cierto impacto».



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