En el año 2018 se anunció a bombo y platillo que la carretera que discurre por el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, la CR-650 en Ciudad Real y la AB-613 en Albacete, iban a sufrir una importante reforma consistente en una adecuación ambiental y en una mejora de la seguridad vial, cuya financiación al 80% se realizaría en el marco del programa operativo FEDER de Castilla-La Mancha 2014-2020.

El proyecto inicial, diseñado por la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, consistía en la modificación del diseño de la calzada actual, introduciendo dos carriles bici laterales, identificables mediante el extendido de una capa de lechada bituminosa de color rojo, quedando un único carril central para la circulación de vehículos a motor en los dos sentidos, que se autorregularía mediante cruce o paso alternativo, con invasiones instantáneas en los carriles bici. Además, en los tramos en los que la carretera cuenta con berma lateral, se iba a acondicionar la misma mediante su afirmado y ensanche puntual para convertirla en una senda peatonal o vía verde. Esta senda peatonal iba a quedar separada de la calzada de vehículos y bicicletas mediante unos postes de madera tratada y protegida en su borde exterior por una talanquera. Esta actuación en la calzada y bermas se complementaría con una limitación de la velocidad para vehículos a motor fijada en 30 kilómetros por hora, así como con la instalación de señales y paneles informativos también en madera tratada.

Esta iniciativa, dividida en dos por afectar tanto a Ciudad Real como Albacete, se presentó a la convocatoria para la selección y ejecución de proyectos relativos a la adecuación medioambiental de carreteras muy impactantes ambientalmente del programa FEDER 2014-2020, en concreto en el epígrafe de «protección y restablecimiento de la biodiversidad y del suelo y fomento de los servicios de los ecosistemas». El proyecto global alcanza el millón de euros, 330.000 € en la parte ciudadrealeña y 663.000 € en el tramo.

Esta propuesta de cambios en la carretera motivó protestas de los vecinos y empresarios de la zona, que entendían que podría crear graves problemas de seguridad ante la notable afluencia de vehículos en temporada alta. Sin embargo, la JCCM argumentaba que ese es uno de los problemas que quedaría resuelto con esta adecuación y con la implantación de limitaciones de acceso al Parque Natural en el periodo estival.

Pues bien, a punto de iniciarse las obras, Ecologistas en Acción-Ciudad Real ha tenido conocimiento de que el proyecto no se mantiene como inicialmente se había diseñado en la parte de Ciudad Real, dándose la paradoja de dos adecuaciones y ordenaciones de tráfico distintas dentro de la misma carretera del Parque Natural, lo que a juicio de los ecologistas agravará los peligros y riesgos de accidentes y supone una estafa a la financiación que otorga la Unión Europea. El proyecto en Ciudad Real va a mantener la carretera con su estructura actual, eliminando los dos carriles-bici contemplados en el proyecto original, carriles-bici que si se mantienen en la parte albaceteña. En ambos tramos de la carretera si se mantiene la idea de la senda peatonal o vía verde.

Ecologistas en Acción-Ciudad Real, sin entrar a valorar cuál de las dos soluciones adoptadas es la correcta, denuncia que es una aberración técnica y un peligro para la seguridad vial no contar con la misma adecuación de la carretera dentro del Parque Natural y sospecha que la Diputación de Ciudad Real ha cedido a las presiones de los vecinos y empresarios de la zona que no querían el proyecto de adecuación inicial porque a su juicio afectaba al funcionamiento actual de los accesos, entradas a viviendas, instalaciones y empresas hosteleras. Los ecologistas exigen que se homogenicen las dos adecuaciones o de lo contrario denunciarán el caso ante la Unión Europea por un uso arbitrario y fraudulento de los fondos europeos.

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