El secretario general de CCOO, Unai Sordo, y el de UGT, Pepe Álvarez, han anunciado este martes que van a convocar un proceso de movilización para el próximo 11 de febrero ante las distintas delegaciones del Gobierno en todas las provincias para pedir la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) y la derogación de las reformas laboral y de pensiones.

Así lo han señalado en un encuentro con los medios tras haberse reunido las ejecutivas de los dos sindicatos, donde han dejado claro que en las concentraciones se mantendrán distancias y se cumplirán las normas de seguridad.



«Damos un pistoletazo a esta movilización con la idea de ver cómo van evolucionando los elementos de reivindicación del sindicato», ha remarcado Sordo, que ha dejado claro que, junto con la política sanitaria, es necesario ir poniendo el foco en la situación que se va a generar pospandemia.

Desde su punto de vista, es el momento de reforzar y recuperar una agenda social en España y una mesa de diálogo en materia de negociación colectiva y de relaciones laborales y de reforma laboral, «que se quedó parada en el mes de febrero y de la que se tenían trabajos muy adelantados».

«Los mensajes que tienen que lanzarse a Europa son totalmente compatibles con la corrección de los aspectos más lesivos de la reforma laboral, que en nuestra opinión son todos», ha apostillado, tras dejar claro que no van a admitir derechos de veto en las negociaciones sobre la reforma laboral. «No se puede volver a mandar el mensaje de que si no hay acuerdo social no se toda nada, porque eso es dar veto», ha incidido.



Por su parte, el líder de UGT ha subrayado que había un compromiso de ir subiendo el SMI hasta llegar al 60% del salario medio y se acordó «que no se iba a quedar nadie atrás». «Las organizaciones sindicales hemos dado un claro ejemplo de saber estar, de defender a los más débiles y de trabajar par unir al país en una situación tan dramática como la que hemos vivido y estamos viviendo en relación con la pandemia», ha añadido.

Sobre pensiones, ha dejado claro que España gasta menos que Alemania, Francia o Italia y que hay que volver a la situación de pensiones que había en 2011, acabando con la reforma de 2013, y empezando a negociar desde aquí. En el manifiesto se apunta que «se abandonan de forma intolerable compromisos políticos para abonar teorías que solo pueden tener como objetivo dar un paso más en la destrucción del sistema de pensiones de este país».

Preguntados sobre si dan tiempo al Gobierno para que convoque a las mesas del diálogo, ambos líderes han explicado que «no se da un plazo», pero que lo que sí dicen «de forma taxativa» es que si hoy se resuelve una negociación sobre los expediente de regulación temporal de empleo (ERTE), se fije una mesa, fecha y hora para lo demás. «Puede ser esta mañana, la que viene, pero no puede demorarse más», han incidido.



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