GUADALAJARA: «EL 15-M NOS PASÓ POR ENCIMA»

En el caso de Guadalajara, fue la Plaza Mayor el lugar elegido para acampar, mismo escenario que servirá este sábado para una asamblea conmemorativa.

«El otro día escuchaba un podcast dedicado a este aniversario y se me caían las lágrimas», confiesa Miguel Aparicio, uno de los jóvenes que vivió de cerca aquellos días de mayo en los que la política llenó plazas por toda España.

El alcarreño confiesa que, a personas como él, que llevaban ya tiempo trabajando en los movimientos sociales de la ciudad, «el 15-M nos pasó por encima, llevábamos años queriendo que ocurriese algo similar y cuando ocurrió nos desbordó».

La entrada de gente nueva, que no era habitual en el activismo político «es lo que le dio la fuerza, aunque creo que sin esos movimientos sociales previos el 15-M tampoco habría llegado a ser lo que fue», señala Miguel.

Eran asambleas de cientos de personas, sentadas en la calle, unidas por una «explosión de conciencia» repentina. «Fue un encuentro de experiencias e intergeneracional, esa fue una de las cosas más bonitas».

La Plaza del Ayuntamiento estuvo en ebullición durante aquellos días y acogió desde asambleas a performance artísticas.

En los debates se trataban desde cuestiones específicas «a los grandes problemas estructurales que compartíamos desde Guadalajara hasta la Puerta del Sol, algunos de los cuales siguen estando ahí diez años después».

Particularmente, a Miguel le hubiera gustado implicarse más en la organización diaria de la acampada. «Estaba de exámenes en la universidad y había que compaginarlo todo. Teníamos que estudiar historia mientras la historia estaba pasando», comenta. Nunca olvidará de una conversación telefónica con una amiga, camino a casa, en la que le relataba feliz la «explosión social» que estaba viviendo en primera persona.

«NO ES UNA CRISIS, ES UNA ESTAFA»

Algunos de los temas que se hablaban en las calles del 15-M, como la auditoría de la deuda pública de España, parece que hoy han perdido fuerza. «Uno de los lemas era ‘no es una crisis, es una estafa’ y esa es una pelea que da la sensación que no se ha podido ganar».

En cambio, sí que cree que se han producido triunfos; por ejemplo, en la lucha por la vivienda, «que se ha consolidado como un derecho básico, algo que no estaba tan presente y que se ha conseguido gracias a la Plataforma de Afectadas por la Hipoteca, que ha parado miles de desahucios y ha conseguido triunfos a nivel administrativo».

Llegó el día en el 15-M abandonó las plazas. «La movilización permanente agota mucho, hay que saber gestionarla para no acabar quemado y tampoco se sabía muy bien cómo continuar», observa Miguel. El movimiento se distanció lentamente de la calle y surgió una apuesta institucional, identificada generalmente con Podemos, «que ha vaciado mucho los movimientos sociales», aunque Miguel tampoco quiere culpar exclusivamente a esta vía política del frenazo del movimiento. Ahora Miguel ve un reto muy complicado, que consiste en «retomar la calle con una pandemia de por medio»

Miguel sigue hoy en el activismo político y trata de ayudar a formar «un tejido social fuerte que vaya a por las conquistas que son necesarias». Una de las cosas que ha aprendido es que «no hay que hacer tanta distinción entre la vía electoral y la movilización social, porque son compatibles y se complementan, hay que evitar ortodoxias».

Para terminar, Miguel considera que «hay que estar orgulloso de haber participado en aquello y de lo que se ha hecho estos diez años, pero tenemos que huir un poco de la nostalgia, porque paraliza; hay que extraer las lecciones y seguir caminando, porque hay muchos problemas de entonces que siguen ahí y hay otros nuevos incluso más graves».

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