El Diario Oficial de Castilla-La Mancha publica este viernes una resolución de la Viceconsejería de Cultura, por la que se archiva el expediente para la declaración del Eje Histórico de Albacete como Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico.

La Viceconsejería de Cultura inició expediente para declarar Bien de Interés Cultural el Eje Histórico de Albacete hace justo un año, estableciéndose un período de información pública de un mes que se saldó con la presentación de diversas alegaciones.

Una vez estudiadas y respondidas las alegaciones presentadas, se ha concluido que el espacio delimitado en el inicio del expediente de declaración «no reúne de forma singular y sobresaliente los valores patrimoniales justificativos para su declaración«, por lo que se procede al archivo del expediente.

El Eje Histórico de Albacete pretendía ser un espacio que reuniera de forma singular y sobresaliente valores patrimoniales debido al número de inmuebles conservados representativos del urbanismo de la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, etapa en la que se configuró el desarrollo de la ciudad.

SÍ HA INICIADO OTROS TRÁMITES

La Viceconsejería de Cultura ha iniciado el expediente para declarar Bien de Interés Patrimonial el Gran Hotel de Albacete, con la categoría de Construcción de Interés Patrimonial, así como la casa Juan López, la Casa Julia Gómez Alfaro y la Casa Cabot.

Según las distintas resoluciones publicadas este viernes se abre un período de información pública, a fin de que todos cuantos tengan interés en el asunto puedan examinar el expediente y alegar lo que consideren oportuno, durante el plazo de 1 mes.

El Gran Hotel de Albacete supuso la transformación del concepto de alojamiento que imperaba en la ciudad en el primer tercio del siglo XX, y es el mejor ejemplo conservado de la arquitectura de Daniel Rubio, destacada figura de la arquitectura albaceteña que contribuyó sobremanera a la transformación urbanística de la ciudad.

El edificio se sitúa en el casco urbano de la ciudad de Albacete, en la esquina de la calle Marqués de Molins que se abre a la Plaza del Altozano. En la segunda década del siglo XX, Albacete conoce la actividad de un nutrido grupo de arquitectos entre los que se encuentra Daniel Rubio Sánchez, sucesor como arquitecto municipal de Martínez Villena a partir de 1910 y principal representante del modernismo en la ciudad, cuyo trabajo conocemos entre 1912 y 1919.

Proyectado en 1915, el edificio del Gran Hotel se abre a la Plaza del Altozano y a la calle Marqués de Molins. Promovido por Gabriel Lodares, presenta la fachada tres calles verticales a las que corresponden las entradas, rematadas por cupulillas vidriadas con grandes linternas, una en el rincón de la plaza, otra en chaflán y otra en Marqués de Molins.

Entre estas calles verticales, los lienzos de fachada se organizan en una planta baja, tres cuerpos de balcones y un ático con ventanas geminadas y de perfil curvilíneo, donde se recarga la decoración con líneas sinuosas y otros adornos; un tercer lienzo igual prolonga el edificio en Marqués de Molins.

El Gran Hotel fue dado de alta en la contribución industrial y de comercio el día 1 de septiembre de 1917, figurando a efectos fiscales como ‘Fonda, Café y Restaurante’. Su explotación corrió a cargo de Federico Sánchez Maniero, quien en 1918 lo traspasó a Victoriano García. En 1919, José García Herráiz, concesionario de la «fonda», incrementó la categoría de ésta a «hotel».

El edificio del Gran Hotel obra de principios de siglo XX, es la primera y más emblemática arquitectura del salón urbano que se generó en la ciudad a partir de la llegada del ferrocarril tal como reza el título del proyecto inicial del Arquitecto Daniel Rubio «Gran Hotel para viajeros».

Su fachada ecléctica bien ordenada, con la importante inclusión en el transcurso de la obra de remates de corte modernista que triunfaban en ese momento en la arquitectura levantina. Aunque abandonado a su suerte debido a las reiteradas intervenciones irrespetuosas y especulativas en los años setenta, todavía permanece en pie como hito histórico, testigo del nacimiento de la ciudad moderna. La rehabilitación realizada por Francisco Candel en 2000 obtuvo el Premio de Arquitectura de Castilla-La Mancha.

OTROS EDIFICIOS

Además, el DOCM publica las resoluciones que inician los expedientes para declarar también como Bien de Interés Patrimonial la Casa Juan López de Albacete, la Casa Julia Gómez Alfaro y la Casa Cabot con la categoría de Construcción de Interés Patrimonial.

La Casa Juan López de Albacete es el mejor ejemplo conservado de la arquitectura del primer tercio del siglo XX y se sitúa en el casco urbano de la ciudad de Albacete, en la calle Marqués de Molins nº 13, con esquina a la calle Concepción.

La Casa Julia Gómez se sitúa en el casco urbano de la ciudad de Albacete, en la calle Marqués de Molins nº 11, con esquina a la calle Concepción.

La Casa Cabot, de Miguel Ortiz e Iribas, destacada figura de la arquitectura albaceteña que contribuyó sobremanera a la transformación urbanística, se sitúa en la calle Marqués de Molins nº 15, 17 y 19, con esquina a la calle Mayor.

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