2022 ha sido uno de los más secos de los últimos 50 años en La Mancha, pero las constantes lluvias de los últimos días están ayudando a recargar el sediento acuífero 23, y el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera es un vivo ejemplo de cómo la naturaleza es capaz de resucitar con la mínima ayuda en forma de lluvias a un ecosistema tan complejo.

Ciertamente se necesitarían aproximadamente 40 días continuos de lluvias para que todas las lagunas rebosaran, algo que ha ocurrido en contadas ocasiones en los últimos cien años, pero los controles ejercidos desde hace un par de décadas para evitar la sobreexplotación del acuífero 24, que es el que alimenta todo el Parque Natural, están ayudando a la recuperación hídrica de las lagunas.


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A excepción del salto de agua de la laguna La Lengua hacia la laguna La Salvadora, que no se recuperará hasta que la Lengua se llene, los demás saltos de agua ya están activos, y aunque en muchos casos las cascadas son tímidas y con poco caudal, el espectáculo del agua empieza a estimular los sentidos a los escasos visitantes de esta época.

Es también ahora, en las vísperas del invierno, cuando los rebaños de cabras montesas bajan a las inmediaciones de las lagunas, y se las puede ver saltando a los jardines de los chalets cercanos a las lagunas, saltando entre rocas en las zonas más bajas, incluso en mitad de la carretera, ya que al no haber tantos visitantes, estos rumiantes se sienten más relajados, y de alguna manera reemplazan a los turistas domingueros del verano, acaparando el poder por unos meses.



El turismo de naturaleza es poco activo durante esta época, algo fundamental para proteger el Parque, y para los que amamos la naturaleza salvaje, esta época es ideal para disfrutar de ello. La gran mayoría de los empresarios hosteleros de la zona cierran sus negocios durante los meses de otoño e invierno, y la mayoría no empiezan su actividad hasta mediados de la primavera, eso hace que haya muchos menos visitantes, porque estos negocios todavía tienen el chip de la estación turística con llenos totales, y tendrán que ir adaptándose a la nueva gestión del Parque, que limitará el número de visitantes en los meses de verano, por lo que el perfil de los visitantes irá cambiando a un tipo de turismo más sostenible y concienciado, y quizá deberían plantearse tener actividad en los meses fuera del verano, pero mientras esto ocurre seguiremos disfrutando de Las Lagunas de Ruidera en las estaciones en las que el paisaje es más bello y tranquilo.

Persona inquieta y multidisciplinar. Artista plástico, profesor de dibujo y acuarela, diseñador, gastrónomo, y escritor aficionado. Ha publicado en distintos medios digitales varios relatos, también ha publicado un libro de microrrelatos junto a Carlos Naranjo, y está trabajando en varios proyectos editoriales.

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