Nadie poblaba los pueblos a finales de este siglo. No se debi√≥ a un √©xodo masivo. Simplemente, dejar√≠a de llegar gente a ellos y los que los habitaban acabar√≠an muriendo. Atr√°s quedaban fabulosas campa√Īas pol√≠ticas, centenares de libros subvencionados bajo el paradigma del desarrollo rural y espejismos construidos sobre el relato del teletrabajo y el 5G. A alg√ļn que otro comunicador se le echar√≠a en cara el haberse enriquecido al amparo del lema ¬ęla Espa√Īa vaciada¬Ľ pues, como pudo comprobarse finalmente, articulistas y creadores de opini√≥n gozaron de una popularidad inmerecida, ofreciendo recetas para llenar un pa√≠s desde sus despachos de ciudad.

Aun as√≠, la presencia humana est√° garantizada una vez al mes. Sucede cuando equipos de ingenieros repasan ¬ęin situ¬Ľ el estado de drones y maquinaria remota que explota los pastos vac√≠os. Es un destino tranquilo y pagan bien. Aprovecho y escribo, aunque te echo de menos. A menudo, cada vez m√°s, pienso que podr√≠amos establecernos en uno de estos lugares. Yo realizar√≠a el mantenimiento de varios sectores, liberando trabajo a la Compa√Ī√≠a y t√ļ estar√≠as dedicado a m√≠ por completo. Pensar√°s que estoy loca, pero es la vida que me apetece llevar.


Vinícola de Tomelloso

Digo que pensar√°s que estoy loca porque t√ļ, en realidad, nunca has visto todo esto. S√© que lo conoces gracias a las im√°genes que, en secreto, te muestro a mi regreso. Algunos rincones permanecen v√≠rgenes, pues son demasiado peque√Īos para instalar una explotaci√≥n en ellos. Si pudiera traerte, no dudar√≠as en quedarte conmigo. A pesar de ello, hasta ahora no hab√≠a querido dec√≠rtelo. Quiz√° es que, durante las dos semanas que dura este confinamiento, te necesito de otra manera. Que s√≥lo te quiero cuando estoy lejos de ti. Que s√≥lo merece la pena desearte si no te tengo.

En la ciudad apenas tienes tiempo y soy yo quien te espera sin nada que hacer. Entonces eres t√ļ quien trata de convencerme para que no regrese a estos campos despoblados. Por extra√Īo que parezca, a pesar de todo el progreso que nos rodea, no somos m√°s que dos humanos que se han empe√Īado en quererse, sin ning√ļn lugar com√ļn en el que habitar. Dices que se me ha pegado algo de estos pastos vac√≠os, aunque creo que lo que realmente sucede es que, mientras aprend√≠a a mirarlos, me han ense√Īado que lo hermoso es capaz de existir, aunque nadie lo quiera.



DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí