Tener una feria de cerca de setecientos años de antigüedad, una calle Feria que ya existía en la centuria de mil cuatrocientos y un recinto ferial singular construido en 1783 para celebrar el evento, es algo que pocas ciudades pueden acreditar, como sí lo puede hacer Albacete. En las raíces más profundas de lo que podemos considerar «albaceteño», las ferias ocupan un lugar privilegiado y es algo, además, por lo que nos debemos sentir orgullosos. Es más, se trata de una celebración que va más allá de lo local y albaceteño ya que en ella está implicado también un amplio territorio provincial y regional. Nos alegra recibir y hospedar en estos días de septiembre a tantos vecinos de otras comunidades que siempre prometen volver en los próximos años. Señal inequívoca de que les ha gustado lo nuestro.

A pesar de su origen comercial, como lo es el de todas las ferias, en la nuestra de Albacete subyace desde siempre un carácter devocional. La Virgen de los Llanos, alcadesa y Patrona de la Villa, constituye el eje central sobre el que gira la festividad. El vínculo entre la Virgen y los albaceteños está presente en muchas manifestaciones de la vida cotidiana, al igual que lo estuvo en muchos momentos de la historia cuando la comunidad recurrió a ella como intercesora ante la gravedad de las epidemias, las sequías o las hambrunas de siglos anteriores. No nos podemos olvidar de esto en la primera feria que vamos a disfrutar tras el Covid-19. Además del carácter lúdico de la feria, el fervor religioso y todos los rituales que rodean a la Virgen de los Llanos en estas fechas, cumplen un papel fundamental para la estabilidad y felicidad del vecindario y más en momentos tan difíciles como los actuales. Estamos convencidos de que esta devoción es algo compartido por todos, incluso por los menos creyentes. En estos días, hasta los menos creyentes, creen.


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La Feria es también momento de encuentros con la familia y amigos. Momento para aparcar las preocupaciones diarias y poder disfrutar de todo lo que nuestra Feria ofrece. Porque la Feria es tradición, es cultura, es historia y es devoción por nuestra Virgen de los Llanos. Es momento, igualmente, para acordarnos de los que ya no están entre nosotros, de aquellos que hemos perdido en esta terrible pandemia y a los que tanto echamos de menos.

Y es que, de alguna manera, en el origen de nuestra feria siempre hubo algo de magia, de paz y de encuentro. Así lo manifestaba el historiador Amador de los Ríos cuando visitaba Albacete en 1910 al considerar el emplazamiento de la Feria en nuestra ciudad como el más adecuado por ser «tierra intermedia que, de entre todos los dominios de musulmanes y cristianos, que podían ser escogidos para establecer este mercado común e internacional, especial situación a los unos y a los otros». La Feria de Albacete fue durante años la dinamizadora de la economía de la zona ya que se sirvió de ese emplazamiento o enclave entre el Levante y Andalucía y entre el Centro peninsular y el Sureste para establecer ese mercado común del que nos habla Amador de los Ríos.


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Y es que la Feria está en el germen de nuestra ciudad. Es lo que nos ha permitido ser a lo largo de la historia un estratégico cruce de caminos. Los albaceteños debemos seguir apostando por mantener ese estatus, pero lamentablemente seguimos sin noticias de infraestructuras vitales para Albacete que vertebran nuestra provincia, generan futuro y empleo, como las autovías a Linares y Cuenca y no debemos permitir que sigamos perdiendo más opciones por ferrocarril.

Con estas ideas referidas fundamentalmente al pasado, los albacetenses tenemos un referente imprescindible que ha de servir para construir un futuro de bases sólidas ya que la ciudad sigue teniendo un emplazamiento privilegiado para todo lo que signifique comercio y desarrollo mercantil. Si desde el siglo XIV la Feria contribuyó a crear un Albacete cada vez más dinámico, en el siglo XXI los vecinos y las instituciones de la ciudad han de aprovechar la nueva coyuntura, que se intuye de cambios, para profundizar en el papel dinamizador que se le atribuye a nuestra Feria.



En estos días, nuestro objetivo debe ser vivir la Feria lo más intensamente posible. Os animo a disfrutarla, a recorrerla, a sentirla, a vivirla intensamente y aprovechar la infinidad de atractivos con los que se cuenta a cualquier hora del día porque Albacete es Feria y la Feria la hacemos todos los albaceteños.

¡Feliz Feria a todos!



¡Viva la Virgen de los Llanos!

¡Viva Albacete! y ¡Viva España!



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