Yo cre√≠ al Ministerio cuando escuch√© en dos ocasiones a su Secretaria General, Mar√≠a Jos√© Rallo, afirmar que no hab√≠a ninguna decisi√≥n tomada respecto al desmantelamiento de la l√≠nea de tren convencional MADRID-CUENCA-VALENCIA a su paso por la provincia de Cuenca, y que deb√≠amos contemplar √ļnicamente como propuesta el denominado Proyecto XCuenca y el desmantelamiento parcial de la l√≠nea que este promueve.

Le cre√≠, y por ello entiendo, personalmente y en representaci√≥n del Grupo Municipal Popular del Ayuntamiento de Cuenca, que dotar de raz√≥n a la que ya es una evidente reivindicaci√≥n de Cuenca, capital y provincia, debiera ser suficiente para quien realmente solo est√© proponiendo y explorando la reacci√≥n del territorio antes de decidir sobre √©l. Por eso, creo que esta respuesta del territorio, nuestra respuesta, y c√≥mo se fundamente es ahora la clave y ser√°, sin duda, la que provoque finalmente el desistimiento de la absurda propuesta de levantar nuestra l√≠nea de tren convencional (cuyo potencial de desarrollo econ√≥mico, industrial y social, sea este el que fuere, no precisa materializarse de forma inmediata ya que se trata de una infraestructura sobradamente amortizada econ√≥mica, paisaj√≠stica y medioambientalmente).

Frente a la reivindicaci√≥n de Cuenca, estar√° fundamentalmente la necesidad que tiene ADIF de evitar las inversiones que ha de acometer inmediata y obligatoriamente en base a la condici√≥n de Obligaci√≥n de Servicio P√ļblico que ostenta la l√≠nea hasta finales de 2027: por un lado, sustituir el sistema de tr√°fico actual antes de 2024 y, por otro lado, restituir el servicio Cuenca-Utiel, cuya suspensi√≥n solo es legalmente justificable con motivo de ejecutar las obras necesarias para su restablecimiento (obras de cuya preparaci√≥n e inicio no se tiene noticia pese a los compromisos reiteradamente adquiridos y no ejecutados por nuestros gobernantes)‚Ķ y habr√° que enfrentar a dichos intereses exclusivamente econ√≥micos de ADIF, resultado en gran parte de su mala gesti√≥n, la necesidad de actuar, a√ļn m√°s en este caso, con justicia y rectitud hacia los administrados y sus derechos.

Frente a la reivindicaci√≥n de Cuenca, estar√° tambi√©n el evidente y ya hist√≥rico d√©ficit de gesti√≥n (dependiente de la Gerencia de Albacete desde 2003), de inversi√≥n y de mantenimiento que ha sufrido la l√≠nea, que ha desembocado en su grave falta de uso‚Ķ y habr√° que enfrentar no a la l√≠nea, sino a las p√©simas condiciones de servicio que se ofertan (hasta, de hecho, expulsar a los posibles viajeros), dicha falta de uso, la cual, al presentarse exclusiva y capciosamente como ausencia de demanda, es esgrimida como motivo para argumentar su cierre sin reconocer que no es posible demandar un servicio que, en realidad, no se presta. Y deberemos recordar tantos ejemplos inspiradores, en nuestro mismo pa√≠s y en el resto de Europa, en los que l√≠neas ‚Äúobsoletas y altamente deficitarias‚ÄĚ como la nuestra, una vez renovadas y modernizadas, han recuperado e incluso incrementado sus antiguos tr√°ficos de viajeros y mercanc√≠as.

Frente a la reivindicaci√≥n de Cuenca, estar√° tambi√©n la alineaci√≥n de las instituciones: Estado, Comunidad Aut√≥noma, Diputaci√≥n Provincial y Ayuntamiento de la capital, actualmente gobernadas por el PSOE, y la fren√©tica e incesante actividad (incluso antidemocr√°tica en el caso del Alcalde de la capital) que todas ellas vienen desarrollando para promocionar la implantaci√≥n del denominado Proyecto XCuenca mientras, por otra parte, hacen proliferar noticias que intentan desviar la atenci√≥n‚Ķ y habr√° que enfrentar a dicha estrategia, por un lado, los programas y compromisos electorales adquiridos por el PSOE en favor de la electrificaci√≥n de todas las l√≠neas de tren convencional de Castilla-La Mancha sin excepci√≥n y, por otro lado y curiosamente a la vez que se promueve el desmantelamiento del tren convencional en la provincia de Cuenca, su denodado impulso y dedicaci√≥n para la efectiva renovaci√≥n y modernizaci√≥n de l√≠neas de tren convencional en otras provincias de la comunidad aut√≥noma (ahora igual de ‚Äúobsoletas y altamente deficitarias‚ÄĚ que la MADRID-CUENCA-VALENCIA) y a la instalaci√≥n en ellas de plantas log√≠sticas relacionadas con el tr√°fico ferroviario de mercanc√≠as.

Frente a la reivindicaci√≥n de Cuenca, estar√° tambi√©n el pretendido argumento de ‚Äúmejorar y facilitar‚ÄĚ (dicen ellos) la movilidad de los que somos, la movilidad de una poblaci√≥n que decrece no obstante ininterrumpidamente desde hace ya mucho tiempo y cuyas posibilidades de desarrollo contrastan muy negativamente con las alcanzadas en su contexto auton√≥mico‚Ķ y¬†habr√° que enfrentar a dicha pol√≠tica destinada y sustentada exclusivamente en la poblaci√≥n existente, otras pol√≠ticas destinadas a aumentar y poder asentar la poblaci√≥n de Cuenca, capital y provincia, para lo que es necesario el fomento de actividades productivas. Y deberemos recordar que permanecer inexorablemente sobre la recta que une la actividad de Madrid y Valencia (primera y tercera ciudad m√°s pobladas de Espa√Īa), y tener sobre dicha recta una l√≠nea de tren convencional, obliga con sobrada l√≥gica a impulsar la interacci√≥n natural de Cuenca con su entorno inmediato, que es de donde podr√° venir su desarrollo real, transformando aquella en una infraestructura de transporte asociada al tr√°fico de mercanc√≠as entre el Mediterr√°neo, la meseta castellana y Portugal (v√≠a Extremadura) que sirva tanto a la industria ya existente a lo largo de ella, como a la implantaci√≥n de nuevas actividades, todo ello de acuerdo tambi√©n con estudios, entre otros, de la Autoridad Portuaria de Valencia, la Universidad Polit√©cnica de Valencia y las C√°maras de Comercio de Madrid, Cuenca y Valencia -infraestructura que servir√° tambi√©n como l√≠nea de media/larga distancia para el transporte de viajeros y contribuir√°, sin duda, al¬†desarrollo industrial, econ√≥mico y social del territorio que atraviesa, que solo eso es vertebraci√≥n y lucha real contra la despoblaci√≥n-.

Frente a la reivindicaci√≥n de Cuenca, estar√° tambi√©n la idea, que pretenden convertir en verdad, de que el desmantelamiento de la l√≠nea es preciso para la transformaci√≥n urbana de las ciudades y pueblos que atraviesa‚Ķ y habr√° que enfrentar a dicha falacia, tant√≠simos ejemplos de ciudades y pueblos que pueden presumir de haber sabido integrar el trazado del tren convencional y convertirlo en paisaje urbano cualificado (eso s√≠, cuando ADIF ha querido desafectar los terrenos innecesarios al funcionamiento de la l√≠nea).

Frente a la reivindicaci√≥n de Cuenca, estar√° finalmente la propuesta de convertir a nuestra provincia en una experiencia piloto destinada a fomentar el cambio del ferrocarril a otros modos de movilidad (¬°ay!, precisamente en 2021, A√Īo Europeo del Ferrocarril)‚Ķ y habr√° que enfrentar a dicho experimento, cuantos objetivos y fondos europeos del Mecanismo de Recuperaci√≥n, Transformaci√≥n y Resiliencia existen actualmente y est√°n, por el contrario, alineados y dirigidos a invertir en capacidad ferroviaria futura para anticipar las necesidades de movilidad, fomentar el cambio de otros modos al ferrocarril y apoyar la actividad econ√≥mica. Y tendremos que recordar a quien nos propone este experimento basado en el desmantelamiento previo de nuestra l√≠nea de tren convencional que, precisamente por su car√°cter experimental, podr√≠a desembocar en desacierto dej√°ndonos sin alternativa.

Frente a la reivindicaci√≥n de Cuenca, en definitiva, estar√° lo que sin duda es una grave humillaci√≥n a un territorio al que se considera dormido y f√°cilmente alienable‚Ķ y habr√° que enfrentar a dicha humillaci√≥n, mucho trabajo, optimismo y razones contundentes que demuestren que Cuenca, capital y provincia, todav√≠a cree y lucha por los derechos inalienables de su territorio, entre ellos, las posibilidades de futuro basadas en la l√≥gica y necesaria renovaci√≥n y modernizaci√≥n de su l√≠nea de tren convencional MADRID-CUENCA-VALENCIA.

Estoy convencido, la decisi√≥n del Ministerio ha de depender y depender√°, en estas circunstancias, de la decisi√≥n del propio territorio. Pero la presi√≥n es enorme y nuestro trabajo, el de todos, es urgente y ha de ser incesante, en los despachos y en la calle.

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