Eso es, no los pagues. Sólo limítate a estar atento al año electoral, sí, ese en el que de repente salen muchos políticos, sobre todo concejales, a hacerse fotos, cortar cintas y anunciar millones en inversión. ¿Dudas aún? Ahora seguro que lo localizas: es ese momento en el que empiezan a asfaltar calles, anunciar macro fiestas y artistas de primer nivel (y caché). Justo ese momento.

Como todo el mundo sabe, sólo se vive y se necesitan servicios públicos una vez cada cuatro años. Los otros tres no es necesario tener calles sin baches, imbornales atascados, alcantarillados rotos o pistas deportivas que no drenan o sin hierbas. Ni siquiera necesitamos porterías de fútbol que no estén caídas, bonificaciones fiscales o bombillas que no parpadeen toda la noche.



Por lo tanto, no paguemos impuestos todos los años, sólo cuando los políticos de la política tradicional, los que viven de ella y que fuera de ella estarían en el paro, se ponen manos a la obra para encandilarnos los ojos, a sus vecinos, ciudadanos y votantes potenciales. No hay nada como el olor a asfalto nuevo en el verano previo a las elecciones, con esas calles bien limpias, con esas fuentes con agua renovada, con ese espectacular cartel cultural y fotos, muchas fotos del alcalde o alcaldesa de turno. Ah, y se me olvidaba… anuncios y anuncios de nuevas infraestructuras, centros cívicos, culturales, deportivos, centros de salud… todo el catálogo oiga.

Disfrutemos el momento. Justo ese año en el que pagaremos nuestros impuestos veremos que sirven para algo, no como si los pagásemos los otros tres años, frustrantes, en los que pensaríamos que caen en saco roto, donde si somos curiosos podríamos incluso descubrir que de lo presupuestado para ese año ni siquiera se gasta completamente, dejando cientos de miles de euros en el limbo de los “remanentes de tesorería”.


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Ahora, este último año, será el año de los años de gasto político en elecciones. A causa de la pandemia se eliminó el límite de gasto de los municipios con una lógica clara, el COVID trajo sobrecostes, desempleo, pérdidas en vidas de vecinos y familiares, y era necesario aumentar el gasto sin esas limitaciones para poder, en la medida de lo posible, amortiguar el duro golpe que ha supuesto la pandemia, aunque de la guerra o el espectacular dato de inflación y subida de precios que sufrimos en Castilla-La Mancha siendo la comunidad autónoma donde le sale más caro a un ciudadanos hacer la compra diaria y, por tanto, donde más nos empobrecemos mes a mes cobrando el mismo sueldo (el que lo tenga), hablaremos otro día.

Pero como todo el mundo sabe, los costes sanitarios, fomento del emprendimiento y creación de empresas, ayudas a las familias para que nadie se quede atrás, se solucionan asfaltando calles, inaugurando pistas deportivas, centros cívicos o haciéndonos fotos cada vez que sale el sol…



Dejando, ahora sí, la ironía a un lado, los impuestos son fundamentales para sostener, todos los días del año el estado del bienestar y no un juguete en manos del gobernante con un fin estrictamente electoral. Deben financiar desde los grandes sectores como la sanidad, educación, las pensiones, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, etc., como muchos de los servicios municipales básicos que se prestan en el día a día.

Mientras tanto, seguiremos siendo merecedores del uso a pleno rendimiento de nuestros impuestos únicamente una vez cada cuatro años. Otro día hablaremos de si se gasta bien y adecuadamente o del apasionante mundo de los chiringuitos políticos.



Luís Meroño

 Portavoz de Ciudadanos Ayuntamiento de Bargas (Toledo)


Vinícola de Tomelloso

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