En un contexto de crisis climática como el actual, Sanitas recuerda los beneficios de contar con espacios verdes y árboles en las ciudades sobre la salud mental, tales como reducción del estrés o estimulación de la concentración.

En concreto, vivir cerca de zonas verdes, plantar en huertos urbanos y cuidar de las plantas ayuda a conectar con la naturaleza desde el entorno más próximo cuando no es posible hacerlo desde otro lugar, reduciendo los niveles de ansiedad y de estrés.



Además, estimulan las habilidades propias y la concentración. Tal y como refleja un estudio de ISGlobal, los elementos naturales pueden estimular el impulso infantil de explorar los alrededores y descubrir habilidades propias para correr, trepar y usar la imaginación. Además, el contacto con la naturaleza puede ayudar a restablecer la capacidad de concentración y de prestar atención.

También purifican el aire; es decir, los árboles y las plantas limpian el aire y aumentan la humedad, lo que ayuda a mejorar la calidad del aire y la temperatura ambiental.


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Así, numerosos estudios afirman que una mayor presencia de árboles en zonas urbanas reduce la posibilidad de sufrir enfermedades respiratorias y cardiovasculares relacionadas con la contaminación y con la exposición a la luz ultravioleta, que es filtrada por los árboles. Asimismo, vivir cerca de zonas verdes está relacionado con una mejor capacidad de atención en niños y reducir índices de obesidad, al estimular la práctica de actividad física. Y hay estudios que indican que vivir cerca de vegetación urbana tiene efectos positivos sobre la calidad del sueño de las personas, e impacta de forma positiva en la salud mental.

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