En el sudor y en el trabajo, no se olvidan f√°cilmente los compa√Īeros del tajo. Si hay corte, y la vendimia es larga, durante d√≠as y semanas, se comparte pr√°cticamente todo.

Septiembre ‚Äď y a veces octubre ‚Äď es caprichoso. Sin piedad, en ocasiones cuando por San Miguel, arrecia en el rigor de su veranillo para tortura en las siestas de los vendimiadores; en otras, inclemente en las frescas ma√Īanas de roc√≠o que remojan los brazos somnolientos del vendimiador.


Vinícola de Tomelloso

La estampa de las cuadrillas en vendimias es general en todo el vi√Īedo de La Mancha

Desde el humor, el recuerdo y la nostalgia de aquellos que vendimian o han vendimiado, a continuación, presentamos los diez tipos de vendimiadores.

Podrían ser decenas, pero lo resumimos en diez, los perfiles que uno puede encontrarse en toda cuadrilla de vendimia.

Un blanco DO La Mancha espera ser descorchado frente a un caldillo
Un blanco DO La Mancha espera ser descorchado frente a un caldillo
  1. El puntual de los almuerzos

Tenerlo a mano ayuda porque no precisas de reloj. Siempre recuerda a la cuadrilla el momento del almuerzo, o el par√≥n de cinco minutos. ‚Äú¬ŅY el almuerzo ‚Äėpa‚Äôcu√°ndo?‚ÄĚ como dir√≠a el c√≥mico, Agust√≠n Dur√°n, en su √©xito veraniego.

  1. El fisgón

No deja escapar la ocasi√≥n para estirar la espalda, cosa que por otra parte es bueno y recomendable. El problema es cuando acude al sano ejercicio para chismear m√°s de la cuenta. Nada pasa desapercibido a su alrededor, a√ļn a resueltas de dejar cepas a medias o, peor a√ļn, permitir que tu compa√Īero de espuerta te ayude (toque de atenci√≥n impl√≠cito cuando se realiza la solidaria operaci√≥n tres veces en un s√≥lo hilo‚Ķ). 


DO La Mancha

  1. El charlat√°n

A primera hora de la ma√Īana resulta simp√°tico; tres horas despu√©s es una tortura para su compa√Īero de espuerta. No deja puntada sin hilar en cualquier tema de conversaci√≥n y curiosamente identifica a cualquier familiar o conocido del pueblo. Con un vendimiador tan conversador estar√°s bien informado de todo.

  1. El ‚Äúvendimiator‚ÄĚ

Ant√≠tesis del fisg√≥n y el puntual de los almuerzos, tampoco es conversador. Es competitivo por naturaleza y no soporta llevar varias cepas de retraso (ya no digamos perder hilo). Apenas su compa√Īero se sit√ļa frente a la cepa, identificando los racimos entre una madeja de p√°mpanas, √©l ya tiene vendimiada su parte y se dispone al abordaje de la tuya mientras recalcula mentalmente el tiempo necesario para acabar los hilos, la vi√Īa y, si fuera menester, hasta realizar la muda a otra vi√Īa. No confundir con ‚Äúel ansias o agon√≠as‚ÄĚ, que normalmente tiene el rol, pero en este caso es propietario de la finca.


Lokinn

Los ‚Äúvendimiators‚ÄĚ se cotizan al alza en las cuadrillas siendo la panacea para el caporal que los estima siempre bienvenidos. 

  1. El vendimador millenial

Amigo de los m√≥viles y selfies entre las cepas. No entienden su vida sin compartirlo todo, incluida una jornada de vendimia. Este perfil de vendimiador suele mutar en la primera jornada, ya que su rendimiento por hilo es poco productivo y pocos sobreviven a la reprimenda del caporal despu√©s de la cuarta fotograf√≠a. 



  1. El sediento

Se comprende la sed en horario vespertino con los calores de septiembre. Sin embargo, resulta curiosa la necesidad de aquel vendimiador que acude a la garrafa de agua con m√°s regularidad de lo habitual. Los hay con descaro y sus visitas para saciar la sed son varias en apenas dos o tres hilos vendimiados (y luego esa agua hay que expulsarla), con el consiguiente retraso para su compa√Īero de espuerta que a veces acaba ‚Äútrans√≠o‚ÄĚ. 

  1. El ‚Äúempanao‚ÄĚ

Cumplen y siguen el ritmo. No se quejan y tampoco aburren a su compa√Īero en largas charlas de cepa. Sin embargo, bien por el cansancio o bien porque ven√≠an as√≠ de f√°brica, parecen aut√≥matas y desconectan sus sentidos, dej√°ndolos al borde del letargo, con un m√≠nimo est√≠mulo de supervivencia. Se desorientan con facilidad y nunca encuentran el corte de inicio, el moj√≥n o la linde. Como les dejes tomar la iniciativa yendo a coger hilo, estar√°s tambi√©n perdido caminando entre cepas ya vendimiadas o incluso peor, en la vi√Īa del vecino. 



  1. El podador

Podr√≠a ser una versi√≥n desvirtuada del ‚Äúvendimiator‚ÄĚ. En el vendimiador podador prima la velocidad y cuando no es menester entretenerse m√°s de la cuenta con una cepa enmara√Īada, √©l corta por lo sano, arrasando con todo. Sus ‚Äėpodas‚Äô pueden ser letales, ya que no deja t√≠tere por sarmiento cuando el tiempo apremia.

  1. El cocinitas

Probablemente, el m√°s entra√Īable de todos ellos, ya que suele ser el vendimiador que, por edad y achaques, no suele aguantar el ritmo de la cuadrilla ‚Äď y m√°s si es a destajo-. A mitad de ma√Īana, si no antes, de manera discreta cambia las tijeras por el puchero para preparar el guiso. Su buena mano y la experiencia en vendimias le dejan salir airoso con unos caldillos (o ajos de patata), que son elogiados por los est√≥magos hambrientos de la cuadrilla. El problema es cuando su repertorio se repite un d√≠a tras otro durante semanas. 



  1. El pupas accidentado

Suele ser un papel aleatorio, y en ocasiones el azar de la vendimia quiere que el vendimiador pupas sea quien menos lo espera. No hay vendimia que se precie sin su visita inesperada al botiqu√≠n. Cuenta las vendimias por cicatrices producidas por corte de tijera o trinchete (pese a llevar guantes). Incluso los hay desventurados que tropiezan entre cepas. Esguinces y torceduras de tobillo tambi√©n forman parte de su ritual de mala suerte.

Si fusionan en una misma persona el ‚Äúpupas‚ÄĚ y el ‚Äúempanao‚ÄĚ se ha llegado a dar el caso de alguien capaz de autocortarse en la propia mano en la que lleva las tijeras, algo de una complejidad m√°xima si se quisiera hacer a prop√≥sito.



aldillo o ajopatatas junto a un tinto
Caldillo o ajopatatas junto a un tinto DO La Mancha

Elige bien al compa√Īero de vendimia: test de compatibilidad

Aunque debe ser matizado, que no es lo mismo vendimiar lo propio, en familia, donde la compa√Ī√≠a puede ser alg√ļn pariente y en ocasiones se realiza la tarea en compromiso de alg√ļn fin de semana, que hacerlo en ajeno, donde se establece relaci√≥n estrictamente profesional.

Aqu√≠, es donde la compa√Ī√≠a de la espuerta puede hacer la vendimia llevadera, entretenida, y hasta divertida por momentos; o un mon√≥tono suplicio de horas bajo el sol manchego de oto√Īo.

Resulta vital la calidez, la cercan√≠a y el buen √°nimo de un compa√Īero de espuerta, que amenice las jornadas de vendimia‚Ķy eso que los tiempos han cambiado y un dispositivo m√≥vil es capaz de romper las mon√≥tonas tardes de septiembre y octubre.

Airén en La Mancha, cuando llega su recogida las cuadrillas se preparan en las vendimias
Airén en La Mancha, cuando llega su recogida las cuadrillas se preparan en las vendimias

Pero nunca ser√° comparable al familiar sonido de la radio f√≥rmula, escuchando alg√ļn tema de moda en el verano dedicado a la cuadrilla por el locutor, en aquel rancio transistor, milagro de la tecnolog√≠a en la supervivencia de mosto, tierra, mosca y vendimias, muchas vendimias de nuestro abuelo mayoral.

Realizamos el test de compatibilidad en cuadrillas siguiendo los diez modelos de un vendimador:

  1. El puntual de los almuerzos
  2. El fisgón
  3. El charlat√°n
  4. El vendimiator
  5. El vendimador millenial
  6. El sediento
  7. El empanado
  8. El podador
  9. El cocinitas
  10. El pupas accidentado

VendimiadorEspuerta perfecta con…
1.      El puntual de los almuerzos2, 3, 5,
2.      El fisg√≥n1, 3, 5,
3.      El charlat√°n1, 7 y 9
4.      El vendimiator7, 8 y 9
5.      El vendimador millenial3, 6 y 9
6.      El sediento5, 3 y 9
7.      El empanado4, 8 y 9
8.      El podador4, 7, y 9
9.      El cocinitasTodos
10.  El pupas accidentadoTodos menos el 8

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí