Las consecuencias de la guerra en Ucrania han comenzado a generar cierta incertidumbre, especialmente en empresas de Guadalajara dedicadas a la fabricación de componentes electrónicos y del automóvil ante la falta de materias primas y el agotamiento progresivo del estocaje que tenían. Por ello, desde CEOE Guadalajara creen que en unas semanas comenzará a notarse ya el verdadero impacto de este conflicto.

Al igual que la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara (APAG), Arriola también ha incluido entre los sectores afectados por la invasión rusa a Ucrania algunas compañías agroalimentarias. «De una u otra forma nos está impactando, aunque medirlo es aún complicado», ha abundado, refiriéndose tanto a importaciones como a exportaciones con sendos países.



«No habíamos salido a una crisis complicada con una pandemia que la agravó y pensábamos que este año iba a ser el comienzo de la recuperación hasta que nos encontramos con una guerra que, además de la tragedia humana, está afectando a la parte económica. No sé qué más son capaces de aguantar empresas y autónomos», se ha lamentado el secretario de CEOE en Guadalajara.

LA AGRICULTURA SE ECHA A TEMBLAR

Por su parte, desde APAG, su presidente, Juan José Laso, se ha mostrado también muy preocupado por esta guerra y las consecuencias en el sector agropecuario porque está provocando que no haya mercancía en el mercado y que los contratos no puedan cumplirse, ha señalado en referencia concreta a la adquisición de cereal de Ucrania teniendo en cuenta que en España ya apenas queda.

Y aunque en Guadalajara no hay grandes importadores de cereal de Ucrania, según Laso, los ganaderos consumen mucho pienso que viene fundamentalmente de Ucrania y Rusia. «Es una situación desconcertante, para echarse a temblar», ha abundado, muy preocupado por esta guerra y por sus consecuencias.

Para Laso, es evidente que para el consumidor vienen «momentos difíciles» porque en España no hay maíz y se necesita para producir piensos.



El presidente de APAG ve «muy complicado» el futuro para el sector, y a estos problemas une la nueva reforma de la Política Agraria Comunitaria (PAC). «Estamos muy preocupados por nuestra rentabilidad y por nuestro futuro», ha concluido mientras ha recordado la desaparición en los años 80 de las empresas ganaderas dedicadas a la producción de una leche «estupenda, producida en Guadalajara» y reivindicar la necesidad de «pelear» por la subsistencia del sector.

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