La primavera va a ser más leve para las personas alérgicas a las gramíneas gracias a la escasez de lluvias que se ha registrado durante el invierno, según ha comentado el presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Ángel Moral.

Las enfermedades alérgicas por pólenes afectan en España a unos 4,5 o 5 millones de personas, siete de los cuales son alérgicos a gramíneas seguidos en orden decreciente por alergia al olivo, arizónica, plátano de sombra, salsola y parietaria.

En el centro peninsular los pólenes más frecuentes son los de gramíneas, olivo y arizónica. En este sentido, el presidente de la SEAIC, Antonio Valero, ha recordado que existe una relación directa entre algunos factores climatológicos del otoño e invierno como es el caso de las lluvias, temperatura y humedad y los recuentos de pólenes de gramíneas durante la primavera.

Por ello, el cambio climático y la contaminación está provocando un aumento de las personas alérgicas. «La contaminación y el cambio climático influye en las personas porque alteran sus defensas e interactúan con los alérgenos modificando la cantidad de alérgeno que hay en cada planta», ha detallado el doctor Valero, para destacar que el uso de las mascarillas, debido a la pandemia del Covid-19, ha reducido los síntomas alérgicos e, incluso, el uso de la medicación.


Vinícola de Tomelloso

Ante este escenario, el Comité de Aerobiología de la SEAIC, junto con los factores climatológicos proporcionados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y con la colaboración del Área de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Castilla La Mancha, ha realizado una recopilación de datos de las 62 estaciones aerobiológicas en la que se establece el nivel de intensidad de esta primavera para los pacientes alérgicos en las diferentes zonas geográficas.

Así, han pronosticado que este año, debido a la falta de lluvias en el otoño y en el invierno, se prevé que la primavera cuente con unos niveles de pólenes de gramíneas más bajos de lo habitual, lo que contribuirá a una disminución de los síntomas alérgicos en los pacientes.



Dicho esto, el experto ha explicado que a corto plazo la lluvia humedece los pólenes que hay flotando en la atmósfera, aumentando su peso y favoreciendo su depósito en el suelo impidiendo que puedan penetrar en las vías respiratorias, lo cual disminuye los síntomas de los pacientes alérgicos cuando esté lloviendo.

No obstante, a largo plazo, las precipitaciones favorecen el crecimiento de todas las plantas, especialmente de las gramíneas, lo que contribuye a un mayor desarrollo y a un aumento en la producción de pólenes de gramíneas que, en el momento de floración se van a dispersar por la atmósfera, y como consecuencia, los alérgicos van a experimentar un aumento de sus síntomas.



LA PRIMAVERA POR PROVINCIAS

Concretamente, SEAIC prevé que la primera sea «muy leve» en Canarias y Almería; «leve» en Asturias, Cantabria, Galicia, Navarra, País Vasco, La Rioja, Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Aragón, Castilla-León, Castilla- La Mancha (menos Toledo), Cádiz, Granada, Huelva, Málaga; «moderada» en Madrid, Toledo, Córdoba, Jaén y Sevilla; e «intensa» en Badajoz y Cáceres.

«La primavera en el centro peninsular será variable oscilando entre los 1.000 granos/m3 de Teruel y Cuenca y los 4.000 granos/m3 de Toledo de pólenes de gramíneas. La primavera para los alérgicos a pólenes de gramíneas en Aragón, en Castilla-León y en Castilla-La Mancha será leve. Por su parte, en Madrid y en Toledo la primavera para los alérgicos será moderada. Además, en Madrid capital el porcentaje de pacientes alérgicos al polen del plátano de sombra, que está empezando estos días, supera el 40 por ciento de polínicos», ha enfatizado Moral.



Finalmente, el vocal de la Junta Directiva de la SEAIC, Pedro Ojeda, ha destacado la figura del alergólogo, comentando que España es uno de los pocos países de la Unión Europea y del mundo en el que la alergología está considerada como una especialidad, si bien ha avisado de la falta de especialistas en la sanidad pública.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un alergólogo por cada 50.000 habitantes, si bien España, con más de 46 millones de habitantes, necesitaría, como mínimo, 920 especialistas para garantizar una correcta atención, aunque cuenta con menos de 800 alergólogos.

Así, son varias las comunidades autónomas que disponen de un número de alergólogos menor del recomendado. El caso más evidente es el de Baleares, que actualmente no ofrece un servicio de alergología en su sistema sanitario público.

«Inevitablemente, la alergia se halla infratratada e infradiagnosticada, recayendo en un insostenible coste para la ciudadanía en términos de calidad de vida, pero también en términos de pérdida de productividad y en un exceso de uso de los servicios de urgencia hospitalaria», ha apostillado el presidente de la SEAIC.



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