Casas de las ventas

Siguiendo con nuestro viaje por Castilla-La Mancha, y después de descubrir “Los 3 pueblos más bonitos de Albacete” esta vez nos vamos a la provincia de Ciudad Real, no para visitar sus ciudades principales y sus zonas más transitadas, sino para irnos a los lugares y pueblos con más encanto de la provincia y disfrutar de sus paisajes y arquitectura.

A continuación, os ofrecemos un pequeño viaje por algunos de los pueblos que os recomendamos visitar durante este verano para realizar una pequeña escapada de la rutina y apreciar en más detalle estos lugares. Seguro que os impresionarán a más de uno.



Puerto Lápice

Aunque podemos pensar a priori que Ciudad Real es una provincia que se siente algo fría y sin alma, lo cierto es que no podemos estar más equivocados, ya que en nuestra primera parada nos encontraremos con Puerto Lapice, un pueblo lleno de historia y color que se te quedará plasmado en la retina por su belleza.

En este pequeño pueblo nos detendremos de manera obligada para observar su curiosa Plaza Mayor situada en el casco histórico de la villa. En ella podemos encontrar unos clásicos balcones manchegos que aparte de hacernos ganar altura, nos permitirá tener una mayor perspectiva del lugar.


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Luego no nos podemos olvidar de las ventas, un conjunto de casas de color azul que se construyeron durante el siglo XVI para dar hospedaje a los viajeros. Casi puedes sentir la presencia de Quijote a tu lado tomando un pequeño descanso de sus alocadas aventuras.

Campo de Criptana

Casi parecería que seguimos las andaduras del bueno de Don Quijote y su caballo Rocinante, ya que nuestra próxima parada nos sitúa en Campo de Criptana. Este pequeño pueblo si destaca por algo es por sus enormes molinos de viento. En la actualidad se conservan un total de 10 molinos, pero en su momento llegaron a ser hasta 34. Imagínate si Don Quijote ya sufría con un solo gigante, enfrentar a treinta tiene que ser todo un espectáculo.


Vinícola de Tomelloso

Pero la belleza de Criptana no solo reside en sus molinos, si entramos al pueblo es imposible no pasar por el barrio de Albaicín Criptano, tratándose de un entramado de calles estrechas que se ven envueltas en un manto de blanco y azul gracias a sus casas manchegas.

Por último, para aquellos más agrícolas que quieren aprender algo de historia, no pueden dejar pasar la oportunidad de visitar el Pósito Real, siendo en su momento la sede del banco agrícola y reconvertido en la actualidad en el Museo Municipal de este pequeño pueblo.



Almagro

Por último nos toca hablar de la belleza de Almagro, un pueblo donde se respira talento, arte y cultura por cada una de sus calles. Tratándose de la cuna del teatro de la localidad ciudareleña gracias a su Corral de Comedias, un modelo de teatro público que se originó en el siglo XVII y que ha pasado a ser un Monumento Nacional desde su proclamación en 1955.

Aún con todo, hoy día se puede seguir disfrutando de ciertas obras de teatro gracias al gran cuidado de sus estructuras. Pero Almagro no es solo teatro, su Plaza Mayor también ha de ser visitada para poder entender con más detalle como vivía sus gentes en este pequeño pueblo donde es fácil quedar embriagado por su esencia rural e histórica.



Seguro que tras ver alguno de estos pueblos, echaréis en falta alguno que otro (más aún si sois de la zona ciudareleña), pero esto es solo un tentempié para animaros a sacar la bicicleta o el coche para pasar el día en algunos de estos recónditos lugares que tiene la provincia de Ciudad Real.

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