La ciencia no es cuesti√≥n de g√©nero ni de inteligencia, sino de constancia y perseverancia. Este es el mensaje que algunos de los investigadores del Hospital Nacional de Parapl√©jicos han intentado inocular en estudiantes de ESO y Bachillerato de Toledo, con motivo del D√≠a Internacional de la Mujer y la Ni√Īa en la Ciencia, que se conmemora este 11 de febrero.

Por medio de actividades interactivas en centros educativos de la ciudad, estos profesionales de la Comisión de Divulgación Científica de la Unidad de Investigación de este centro de referencia contribuyen a visibilizar el papel de la mujer en ciencia y a acabar con estereotipos de género que, desde los primeros estadios educativos, limitan el ingreso de las jóvenes en estudios científicos, de matemáticas, ingenierías y tecnológicos.



Para divulgar y valorar ese trabajo femenino, Juliana M. Rosa, neurocient√≠fica e investigadora principal del Grupo de Circuitos Neuronales, y Jos√© √Āngel Alfaro, responsable del servicio de Microscopia de la Unidad de Investigaci√≥n de Parapl√©jicos, han mantenido un encuentro con alumnos de 4¬ļ de Educaci√≥n Secundaria del colegio ‘Virgen del Carmen’, a los que han acercado la gran contribuci√≥n que han hecho a la ciencia mujeres como Ada Lovelace, Rita-Levi Montalcini o Hedy Lamarr, entre otras.

La gran mayor√≠a de los estudiantes que han participado en esta actividad han demostrado conocer a m√°s cient√≠ficos que cient√≠ficas e, incluso, a m√°s mujeres que se dedican a la m√ļsica, al cine o al deporte que a la investigaci√≥n. Es el caso de la primat√≥loga Jane Goodall, desconocida para la totalidad de la clase que, por contra, s√≠ sabe quien es Maggie Smith, que puso rostro en el cine a la conocida profesora McGonagall de Harry Potter.

Adem√°s de hablarles y ponerles ejemplos concretos del llamado ‘Efecto Matilda’, ese que discrimina a las mujeres cient√≠ficas atribuyendo sus logros a sus colegas masculinos y que sufrieron Rosalind Franklin o Marthe Gautier, han evaluado las capacidades de los alumnos y las alumnas.

Pese a que la totalidad de participantes en esta actividad han reconocido que las mujeres están igual de capacitadas que los hombres a la hora de dedicarse a la ciencia, el 85% considera, por contra, que el mejor científico de la clase sería un chico.


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Para revertir ese estereotipo de género, los investigadores de Parapléjicos han relatado, a modo de experiencia, que en ciencia lo primordial no es la inteligencia, sino la constancia y la perseverancia a la hora de conseguir objetivos.

CAMBIAR PERCEPCI√ďN

Al término del encuentro, Raquel Pintor, una de las participantes, ha asegurado que la charla le ha permitido cambiar su percepción y llegar a la historia de muchas mujeres científicas, que desconocía.



De ahí que considere muy necesarias actividades como la que ha acogido su centro, que permiten visibilizar que las mujeres, y no solo los hombres, son capaces de hacer cosas importantes.

¬ęEn los √ļltimos 40 a√Īos hemos avanzado, pero no lo suficiente. Sigue habiendo desigualdad y seguimos estando invisibilizadas. Hay que seguir trabajando y visibiliz√°ndonos¬Ľ, ha defendido.


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ROMPER BARRERAS

¬ęCualquiera puede reconocer a Albert Einstein, pero la mayor√≠a de los estudiantes o de los adultos no reconocen a Jane Goodall. Hablamos de investigaciones hechas por mujeres durante a√Īos que no est√°n visibilizadas. Desde el momento en que empecemos a difundir que la mujer siempre ha estado en ciencia, empezaremos a romper barreras¬Ľ.

Por ello, esta neurocient√≠fica, pese a reconocer que ya se est√°n produciendo cambios, incide en la necesidad de dar a conocer desde edades ¬ętempranas¬Ľ esa cara femenina de la ciencia. ¬ęCuando hablamos de ADN, en los libros de ciencias actuales ya aparece, junto a James Watson, Maurice Wilkins y Francis Crick, la foto de Rosalind Franklin, que hace a√Īos no aparec√≠a. Los cambios ya han empezado, pero a√ļn nos queda mucho por delante¬Ľ.



¬ęPor desgracia, a veces o√≠mos comentarios que pens√°bamos que hab√≠an sido desterrados, pero a√ļn est√°n ah√≠, del tipo ‘las mujeres no son tan buenas en matem√°ticas como los hombres’. Esa forma de pensar vamos viendo que, poco a poco, est√° cambiando. La educaci√≥n en los centros, en las familias y en la sociedad en general est√° contribuyendo a este cambio¬Ľ, ha concluido.

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