La noticia sorpresiva que se hacía pública hace unos días sobre la eliminación de las ayudas asociadas a la siembra de girasol en España, ha conmocionado el sector de sector agroalimentario español y, especialmente, el castellano-manchego, justo en un momento en el que el impulso a este cultivo resultaba estratégico atendiendo a las necesidades de aceite de girasol que tenemos en nuestro país y la crisis de oferta que se ha producido tras la invasión Rusa a Ucrania, principal exportado de esta oleaginosa a España.  

Se debe tener en cuenta que en España se consumen anualmente en torno a las 390.000 toneladas de aceite de girasol (incluyendo consumo en restauración y hogares), que es más del doble de la producción española anual. Este enorme déficit lo suplimos en su mayor parte con girasol ucraniano, un país en el que en este año 2022 no se ha podido sembrar casi un tercio de la superficie agraria que se destinaba a este cultivo. Por tanto, es más que probable que la crisis de precios y suministro de este producto al menos se mantenga, si no se acrecienta. 



El trasvase de fondos que se va a producir de la tradicional ayuda asociada al girasol, al paquete general de ayudas básicas a los cultivos de secano, hará que el dinero que antes solo se dirigía al girasol ahora se difumine entre miles de hectáreas de otros cultivos, de manera que se elimine el incentivo al productor de esta oleaginosa. 

Efectos colaterales y contradicciones. 

Y no solo afectará al consumo de aceite, sino también al precio de los piensos y en definitiva de la carne en los mercados; dado que la torta de girasol, subproducto de la extracción del aceite, es una importante fuente de proteínas en los piensos ganaderos, sufriendo actualmente también una crisis sin precedentes el mercado de la alimentación animal.  


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Por si esto no fuera poco, es una total paradoja que – en base a la crisis de la guerra de Ucrania – se haya permitido sembrar girasol en las superficies de barbecho SIE (exigidas por la norma comunitaria), para fomentar un cultivo “que escasea”, pero a la vez ahora se anuncia la eliminación de la ayuda asociada a este cultivo.  

La ayuda asociada al girasol se viene percibiendo en todo el periodo PAC anterior, de 2015 al 2020, y ha ayudado a frenar el retroceso que en España inexorablemente sigue este cultivo desde hace años. Aun así, incluso con esta ayuda (que ahora desparece), la superficie regional de girasol en Castilla-La Mancha ha venido decreciendo paulatinamente, marcando una tendencia que se mantiene clara y constante, trayectoria que se extiende al resto de España. 



Podemos citar más razones para denunciar este varapalo al girasol, como que el cultivo del girasol es económicamente muy importante para varias provincias de la región y una fuente de diversificación de rentas en mercados tan complicados como los de los cultivos herbáceos 

Motivos medioambientales. 

También existen motivos de gran importancia de carácter medioambiental, que es obligatorio que las autoridades manejen, como la reducción de un porcentaje enorme del aporte de Gases de Efecto Invernadero (GEIs), por sustitución de cereal por girasol en la alternativa de cultivo, lo que repercute en mejorar la huella de carbono de las explotaciones extensivas, constituyendo este hecho una ventaja medioambiental frente a la alternativa con solo cereales en las explotaciones. 


Vinícola de Tomelloso

El girasol es un cultivo que ayuda a la conservación del recurso suelo, tanto en su faceta de incremento de materia orgánica, como de lucha contra la erosión; reduce la fertilización nitrogenada en los campos, ya que reduce los aportes de abonos nitrogenados de síntesis al suelo para el cultivo del año siguiente, disminuyendo el riesgo de contaminación por nitratos del suelo; y si hablamos de biodiversidad, en las estepas cerealistas el girasol es de los pocos refugios de fauna en el verano, y paisajísticamente, solo hace falta pasear por provincias como Cuenca y Guadalajara en estos meses para ver la importante aportación de este cultivo, al que ahora se pretende desincentivar.  

Por tanto, desde Cooperativas Agro-alimentarias CLM exigimos al MAPA y Consejería de Agricultura que luchen por mantener esta ayuda, reformulándola si fuere necesario, pues de lo contrario se perderá una de las batallas esenciales para Castilla la Mancha, que luego será imposible de recuperar. 



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