La escasez de chips semiconductores ha obligado a la compañía BASF a activar un ERTE que afectará a 339 empleados de su planta de Marchamalo (Guadalajara) y que estará en vigor hasta el próximo 30 de septiembre.

El centro de Marchamalo, dedicado a la producción de revestimientos para la industria automotriz, ha decidido presentar al Ministerio un expediente de regulación de empleo temporal, tras acordarlo con el comité de trabajadores.

Las condiciones de aplicación del ERTE conllevan que la empresa complemente las prestaciones por desempleo hasta una cantidad equivalente al 85% del salario bruto a los trabajadores afectados. En la misma línea, BASF mantendrá las pagas extras, el devengo de vacaciones y el 100% de los beneficios sociales a estos colaboradores.

El expediente se solicita solo para la plantilla del centro de BASF Española en Marchamalo relacionada con el sector automotriz. Según la compañía, es una medida «imprescindible para superar la situación extraordinaria y de amplia afectación en el sector».

El paro de las plantas del centro de Marchamalo no será total, pues se mantendrá un nivel adecuado de actividad en las plantas que cubra todas las necesidades de sus clientes. Esta medida permite asegurar los empleos del negocio de pinturas para la automoción.

Desde BASF esperan que esta situación pase lo más rápido posible y que el sector vuelva a la normalidad y pueda reiniciar sus niveles normales de producción, cuanto antes.

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