El giro que ha dado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al abrir la puerta a los indultos para los doce condenados por el procés, ha comenzado a generar malestar dentro del PSOE, empezando por los presidentes de Castilla-La Mancha y Extremadura, Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara, respectivamente, que se han mostrado ya muy críticos ante esta posibilidad.

Las advertencias de Page y Vara llegan después de que el Tribunal Supremo se haya posicionado también en contra de esos posibles indultos, y se suman además al rechazo planteado ya con anterioridad por otros barones, como el presidente de Aragón, Javier Lambán, y al cuestionamiento que este miércoles realizó el expresidente del Gobierno Felipe González.

Todos ellos han puesto el foco, principalmente, en el hecho de que los políticos independentistas presos no hayan mostrado siquiera arrependimiento, y han advertido de que nada garantiza que no vuelvan a incumplir las leyes que ya quebrantaron cuando organizaron la consulta ilegal del 1 de octubre de 2017.

Este debate supone un tema realmente incómodo para los socialistas, sobre todo en las federaciones más reacias a las alianzas con los independentistas, como las mencionadas Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón, o también Andalucía, que ya visibilizaron su malestar cuando Sánchez pactó con ERC y Bildu los Presupuestos Generales del Estado en otoño.

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La nueva polémica llega precisamente cuando el partido está inmerso en un delicado proceso de primarias para las elecciones en Andalucía, en el que Ferraz espera que el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, se imponga a la líder de los socialistas andaluces, Susana Díaz.

De momento, la que es una de las principales voces críticas del partido no se ha pronunciado sobre este asunto. Por su parte, Espadas ha manifestado su confianza en Sánchez y se ha mostrado convencido de que adoptará su decisión después de ponderar todos los «elemento políticos y jurídicos».

«SERÍA UNA ENORME DESGRACIA»

Por el momento, el ‘barón’ más contundente en sus advertencias ha sido García-Page, quien le ha recordado a Sánchez que la sentencia del caso Gürtel que llevó al PSOE a presentar la moción de censura que le dio el Gobierno es igual de legítima que el pronunciamiento condenatorio del Tribunal Supremo contra los encausados independentistas.

Además ha afirmado que «más que una medida de gracia», los indultos le parecerían «una enorme desgracia». «Hay muchos argumentos jurídicos y políticos para pensar que la hipótesis de un indulto sea uno de los graves errores de la democracia en el caso de que se produzca», ha abundado el líder del PSOE en Castilla-La Mancha.

El dirigente socialista ha llegado a avisar incluso de que «los indultos no deben tener perfil político, y menos aún que resulten parecer una transacción». Además, ha llamado a proteger las decisiones judiciales y ha alertado de que esos indultos no sólo podrían resultar «estériles» sino que podrían suponer «una condena» para el Tribunal que tomó en su día la decisión de condenarles.

Por su parte, Fernández Vara aseguró este miércoles que «resulta evidente que no debe ser indultado quien no quiere serlo porque no respeta ni cree en las leyes que lo hacen posible». «E igualmente es evidente que los problemas que tiene nuestro país de construcción de un modelo de convivencia no se resolverán mientras nadie quiera», apostilló en un mensaje en Twitter.

A su vez, el presidente de Aragón, que ahora se encuentra de baja tras ser operado de cáncer, afirmó la semana pasada que uno de los requisitos para ser indultado es mostrar arrepentimiento, algo que, a su juicio, no exhiben los condenados por el procés independentista en Cataluña. «Hasta donde yo sé, estos señores no sólo no se han arrepentido sino que han dicho que en cuanto puedan lo volverán a repetir», apostilló.

Sin embargo, los ministros y los principales dirigentes del PSOE ya han asumido el nuevo enfoque que planteó sorpresivamente Sánchez el martes, al asegurar se guiará por la «concordia» y el «diálogo» cuando decida sobre los indultos, y no por la «venganza» o la «revancha». Dos días después, en el PSOE se afanan por argumentar la necesidad de trabajar a favor de la «convivencia» y «mirar al futuro», como defendió el presidente.

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