El Instituto Técnico Agrario Provincial (ITAP) de Albacete ha manifestado que espera «una gran disparidad» en la evolución de los cultivos tras las intensas nevadas y heladas en la provincia, ya que las temperaturas frías son necesarias para que cultivos como al almendro puedan seguir manteniendo el periodo de latencia, pero cuando las nevadas alcanzan gran intensidad el efecto sobre los cultivos puede ser muy perjudicial.

Estudiando la evolución térmica en tres localidades distintas de la provincia (Ontur, Albacete y La Gineta), los datos extraídos de la red de estaciones agroclimáticas del Servicio Integral de Asesoramiento al Regante de Castilla-La Mancha arrojan situaciones muy interesantes, según ha informado la Diputación albaceteña en nota de prensa.

Por ejemplo, la temperatura mínima absoluta (-19ºC) fue la registrada en La Gineta el 12 de enero, una jornada que, de media, se situó en los -11ºC. En cambio, en Ontur, ese mismo día se observó una mínima absoluta de -3,4ºC, lo que muestra el contraste de temperaturas entre una zona como ésa, donde no había apenas nieve en esa fecha concreta, con respecto a otras en las que había nieve en abundancia.

Además, las cifras evidencian que esa helada extrema del día 12 de enero no fue un hecho aislado, sino que formó parte de un periodo de temperaturas mínimas absolutas muy bajas en ambas zonas, una situación que tampoco se dio en la zona de Ontur.

Sobre la posible incidencia que el temporal sufrido tendrá en los cultivos leñosos, los profesionales del ITAP indican que todavía es pronto para poder evaluar rigurosamente los daños provocados por las heladas extremas que sucedieron a las nevadas. Por su experiencia de etapas similares en años previos sí avanzan que «los daños están ahí, si bien habrá que esperar a que se normalice el tiempo para atisbar su envergadura real».

Partiendo de que para abarcar el alcance de la incidencia, ésta debe enfocarse en dos aspectos, por un lado refiriéndose a los daños a la producción en ciernes (en cultivos como el almendro) o en curso (caso, por ejemplo, del olivo) y, por otro lado, advirtiendo el daño que puede producir al propio árbol, sí advierten que «es de esperar una gran disparidad en la evolución de los cultivos, ya que hay muchos factores determinantes».

Así, recuerdan que tras aquella la intensa helada del 29 de enero de 2006, los olivos resultaron muy afectados. En cuanto al almendro, en estos momentos las yemas de flor se encuentran en reposo invernal . En este tipo de yemas, desde el ITAP recuerdan que se apreciaron intensos daños en aquel momento de 2006 y, en lo que respecta a la actualidad tras las recientes heladas, indican que se observa una caída de yemas anormal, aunque afirman que «aún es pronto para saber si ha habido yemas dañadas» y que hay que estar vigilantes de esa posibilidad.

En cuanto al pistachero, desde el Instituto avanzan que «no se esperan daños en árboles adultos aunque las plantaciones jóvenes, es posible que se vean afectadas por el congelamiento». Además, inciden en que también se están observando daños de caza en las plantaciones jóvenes, agudizadas por la escasez de alimento que provoca la nieve: el protector que se usa contra los conejos pierde efectividad.

Finalmente, desde el ITAP se avanza que la vid es otro cultivo que se puede ver afectado por las heladas extremas, sobre todo las viñas jóvenes con sarmientos poco endurecidos, y que, en el caso del nogal, no se han observado daños cuando las heladas invernales se producen en plena parada vegetativa y en árboles adultos.

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