El encuentro poético Oh Poetry!, que en su primera edición 1.0 se celebró ayer tarde en el Parque de Abelardo Sánchez, ha llegado para quedarse.

“Albacete merece tener un festival de poesía y la buena acogida que ha tenido en la ciudadanía este encuentro dentro del Verano Cultural deja claro que nuestra ciudad no solo es tierra de poetas, sino que tiene público que disfruta escuchándolos”, ha subrayado el concejal de Cultura, Vicente Casañ, que con su presencia agradeció al director de Oh Poetry!, Andrés García Cerdán, su implicación por hacer posible esta primera edición y conseguir reunir a las mejores voces de la poesía del momento.

Junto a jóvenes poetas de la ciudad, recitaron sus versos otros nueve autores, no solo de Albacete, sino también llegados de Madrid, Valencia, Murcia, Granada y Málaga, que ofrecieron su particular homenaje a Arthur Rimbaud. El encuentro poético tuvo su contrapunto musical. Lo puso Alberto Sánchez, alias Míster Miau, y el pintor Pepe Enguídanos ofreció su obra, Puente Rojo, para enlazar poesía, música y pintura, en una calurosa tarde de julio, que no impidió que cerca de 300 personas se reunieran en torno al verso.

“Albacete puede ser la ciudad de las palabras y del lenguaje, la ciudad de la poesía, vivimos un momento muy especial, que será recordado por generaciones venideras”, anunció el director de Oh Poetry!, al presentar este encuentro, que se inició dando la palabra a tres jóvenes poetas de la ciudad: Mateo Iniesta, Sara Monsálvez y Leo Cimar, que presentaron sus versos ante un público que acogió cada recital con sus aplausos.

Continuó, sobre el escenario, Javier Lorenzo Candel, que aún con libro recién publicado, Dos cartas, ofreció al público poemas inéditos. La poeta valenciana Lola Mascarell hizo un recorrido rimbaudiano aludiendo a la poesía como un camino vital, un dejarse llevar. El albaceteño Rubén Martín Díaz ofreció algunos de los poemas de su último libro, Un tigre se aleja, con el que ha roto un tiempo de silencio.

La emoción a flor de piel vino con los versos sinceros de José Daniel Espejo, que ofreció algunos versos de su poemario Los Lagos de Norteamérica, libro que habla del amor de un padre a su hijo, de los cuidados, del autismo y del dolor.

El joven Mario Obrero, poeta que se ha alzado a sus 17 años con el Premio Loewe de Poesía a la Creación Joven, siendo el poeta más joven de la historia es conseguir este reconocimiento, tuvo una brillante intervención que dedicó al joven asesinado en A Coruña, Samuel Luiz, y tantas otras personas, entre ellos escritores como el Oscar Wild o el propio Rimbaud, que fueron atacados por su condición sexual.

Desde tierras andaluzas, Estefanía Cabello, ofreció una muestra de su intensidad poética, recitando versos de La teoría de los autómatas, por el que ganó el Premio Valencia Nova de Poesía en Castellano. Y el poeta albaceteño Antonio Rodríguez Jiménez, siempre aportando su visión crítica, recitó poemas escritos durante la pandemia, incluidos en Nuestro sitio en el mundo:(Sólo los que ignoramos la dirección del viento, / esos que no sabemos decir nada/, hablamos de poesía).

Gracia Aguilar regaló también algún verso nuevo y recitó también poemas de su premiado Libérame Domine, mientras que Ana Martínez Castillo eligió su poemario De lo terrible, con el que se adentra en la parte más oscura de la realidad.

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