El Ayuntamiento de Albacete ha presentado su Estrategia para la Eliminación de la Infravivienda en la ciudad que, según ha explicado el alcalde, Vicente Casañ, está sustentada en tres acciones: aprobar una Ordenanza de Habitabilidad, habilitar un número determinado de plazas de alojamiento para trabajadores migrantes del campo y crear un recurso para familias con menores a su cargo para sacarlos de estas infraviviendas y trabajar con ellas de cara a su normalización e integración en la ciudad.

“Este Equipo de Gobierno tiene un sueño, un sueño que es acabar con la vergüenza que representan los asentamientos de infravivienda en la ciudad”, ha declarado Casañ, que ha comparecido en rueda de prensa junto al vicealcalde y concejal de Seguridad, Emilio Sáez; la concejala de Atención a las Personas, Juani García, y el concejal de Urbanismo, Roberto Tejada, ha informado el Ayuntamiento en nota de prensa.

El alcalde ha expuesto que el problema de los asentamientos y la infravivienda no es nuevo en Albacete, sino que se viene arrastrando desde hace lustros, dando lugar a que haya proliferado en casas abandonadas, chalés medio derruidos que incluso son alquilados a quienes viven en ellos y chabolas en espacios como el que se ha generado frente al Jardín Botánico.

“La crisis del COVID-19 ha servido para hacer visible esta realidad que Albacete no puede consentir, por dos razones, en primer lugar por las personas que ahí malviven y, en segundo lugar, por lo que supone para el resto de la ciudadanía, tal y como puso de manifiesto el brote de Covid surgido entre los temporeros este verano”, ha reflexionado el alcalde.

Por su parte, el vicealcalde ha incidido en que este es un problema complejo, cuya solución no es sencilla, de ahí que vaya a requerir tiempo. Ha recalcado que por un lado se está trabajando de la mano de otras administraciones, como la Subdelegación del Gobierno, con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la Inspección del Trabajo, la Diputación de Albacete y la Junta de Comunidades, para que los trabajadores migrantes del campo tengan alojamientos dignos.

“Este no es un problema solo de Albacete, que tengamos que resolver solos, me atrevo a decir que apenas el 2% de los temporeros trabajan en Albacete capital y no es de recibo que haya empresas que lleven a los temporeros a trabajar a la comunidad valenciana y luego los traigan a dormir a Albacete”, ha señalado, para agregar que, por otro lado, se ha empezado a intervenir socialmente con las familias con hijos a su cargo que viven en asentamientos para buscarles una alternativa habitacional que permita erradicar estas infraviviendas.

Para hacer frente a esta realidad, ya en junio la Gerencia de Urbanismo y la Policía Local realizaron un primer inventario para conocer con precisión cuántos asentamientos había en la ciudad. Se localizaron 15 ubicaciones, unos habitados durante todo el año, otros solo en la temporada agrícola. De estas 15 ubicaciones, dos, los que llegaban a alojar a mayor número de personas, ya han desaparecido tras su demolición: las naves de Cereales Saltó y de Roldán.

Posteriormente, y tras la creación del Equipo de Intervención Social por parte del área de Atención a las Personas, se entró a hacer un estudio más exhaustivo de los asentamientos habitados todo el año y en especial aquellos donde residen familias con hijos menores a su cargo.

Así, ha explicado la concejala de Atención a las Personas, ha sido básico reforzar con personal el servicio de Acción Social para poder hacer una verdadera intervención social en estos lugares, que vaya más allá de la mera asistencia que es lo que se había hecho hasta ahora, “ahora sabemos quiénes viven en esas chabolas, cuántos menores hay, si están escolarizados, si hay problemas de absentismo o de desprotección”.

Este trabajo, que ha permitido actualizar los datos porque desde 2014 no se contaba con informes, ha permitido identificar a 70 adultos y 60 niños que están viviendo en estas chabolas, con un altísimo nivel de absentismo escolar que se ha empezado a corregir.

Analizada la situación, se han detectado dos perfiles muy distintos entre las personas que viven en estos espacios, por un lado, los trabajadores migrantes que llegan a la ciudad en la temporada agrícola que suelen ser hombres jóvenes que se mueven solos y, por otro, las familias con hijos que suelen asentarse durante más tiempo. De hecho, hay familias que residen en este lugar desde hace 15 años y jóvenes que incluso han nacido ahí.

Una de las acciones previstas es la aprobación de una ordenanza municipal que vendrá a regular las condiciones mínimas que deben tener los alojamientos para los trabajadores migrantes y determinar de quién es responsabilidad que esos alojamientos cumplan con esas condiciones.

La normativa permitirá que espacios que ahora no pueden ser utilizados como alojamiento para los trabajadores sí lo sean, facilitando así esta tarea a los empresarios del campo. Sobre esta ordenanza ya existe un borrador, que está siendo estudiado por el área de Urbanismo, y que posteriormente será sometida a la consulta del Consejo Municipal de Inmigración, para su posterior aprobación por el Pleno.

Paralelamente, de cara a contribuir a solucionar el problema de alojamiento para temporeros agrícolas, el Ayuntamiento prevé habilitar en torno a 80 plazas en el Centro de Atención a Personas Sin hogar, serán plazas que permitirán a los trabajadores migrantes en situación regular tener un lugar donde asearse y dormir.

“Este Ayuntamiento no tiene obligación de ofrecer alojamiento a los trabajadores del campo, si bien estamos dispuestos a hacer un esfuerzo y habilitar las plazas que seamos capaces de sostener con nuestros recursos que son limitados”, ha aclarado el alcalde.

Igualmente, se pondrá en marcha una bolsa de trabajadores del campo para hacer un trabajo de intermediación entre trabajadores y empresarios del campo y “evitar que las mafias trafiquen con la vida y el trabajo de estas personas vulnerables”.

FAMILIAS CON MENORES

Por otro lado, de cara al trabajo social que está haciendo con las familias que tienen menores a su cargo, se ha previsto reabrir el antiguo campamento de La Dehesa como un espacio donde serán trasladadas las familias con menores en situación de infravivienda.

Para ello, ha explicado el alcalde, hoy mismo la Junta de Gobierno Local ha aprobado una encomienda de gestión a la Sociedad Municipal URVIAL, que se encargará de promover la creación de estos alojamientos. En un primer momento se habilitarán plazas para 10 familias, aunque la capacidad total de este espacio puede llegar a ser para 30 familias.

El alcalde ha aclarado que no se trata de trasladar a las familias de un asentamiento de chabolas al campamento de la Nueva Dehesa, sino que el campamento es un recurso intermedio donde se trabajará con las familias de cara a su normalización y posterior integración en la ciudad. “No buscamos trasladar el problema de lugar, sino trabajar para su solución”, ha dicho.

En este sentido, la concejala de Atención a las Personas ha explicado que este método de trabajo ya se ha probado en las viviendas municipales del cementerio por donde, desde abril, han pasado 9 familias y con cinco de ellas se ha logrado su normalización en nuestra ciudad.

Actualmente, son dos las familias que residen en estas viviendas que tienen la misma filosofía que la Nueva Dehesa, servir de recurso de tránsito y entrenamiento porque muchas de estas familias que viven en chabolas carecen de hábitos para vivir de forma normalizada.

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