Varios colectivos surgidos en Albacete tras los incidentes con trabajadores temporeros el pasado verano han exigido al Ayuntamiento habilitar un albergue específico para poder dar residencia a los próximos en llegar de cara a la inminente campaña agrícola, reclamando así dejar de buscar soluciones a base de «parches».

Fue el pasado 19 de julio en plena desescalada y con las primeras medidas de levantamiento de restricciones cuando Albacete se convertía en noticia nacional, con decenas de trabajadores temporeros que se encontraban aislados en un asentamiento de la carretera de Las Peñas por un brote de coronavirus como protagonistas.

Aquel día muchos de ellos decidieron romper su cuarentena en protesta por su situación y la falta de información que tenían. Tras algunos incidentes, el suceso sirvió para poner el foco en este grupo de personas, con reacciones diversas, desatando comentarios de criminalización y rechazo en redes sociales por un lado; mientras que por otro, un grupo de personas decidieron desde el primer minuto interesarse en conocer la difícil situación de los temporeros y ayudar en lo que se pudiera.

Según García, fue una situación bastante dura a nivel social, político y mediático, de estigmatización de esta población.

«Había una sensación de desborde y una necesidad de organizarse y ayudar a esta población para que se aliviara un poco su situación», añade.

«NO ESTUVIERON EN CONDICIONES»

Recuerdan desde este colectivo que los temporeros «no estuvieron en las condiciones más adecuadas desde el punto de vista sanitario ni humanitario» y que los incidentes se magnificaron. «No fueron tan graves como se dio a entender», señala García.

Las primeras acciones que se desarrollaron fueron el suministro de ayuda material en los pabellones deportivos a los que los trasladaron poco después. Tenían necesidades de alimentos o ropa. Durante esos momentos la solidaridad floreció de manera espontánea, especialmente a través de grupo de apoyo creados en redes sociales.

De ahí surgió hace unos meses la plataforma La Casa Grande, que es como los temporeros conocían a la nave donde vivían en la carretera de Las Peñas.

SOLIDARIDAD ESPONTÁNEA

«Somos gente que no nos conocíamos de nada, que no militábamos en ningún colectivo y que nos vimos, cada uno desde su casa, en el lugar al que expulsaron a estos chicos de los pabellones. Fuimos apareciendo personas: una con una tienda de campaña, otra con una cacerola de comida…», rememora Puri Córcoles, integrante de La Casa Grande.

Su objetivo es que en Albacete dejen de «ponerse parches» a la situación de los temporeros. «Pedimos que se haga un albergue para ellos. No hay más. Eso, que suena tan sencillo, tiene unas dificultades mayúsculas. Pero Albacete tiene que tener una infraestructura fija para una demanda fija de temporeros que vienen todos los años», explica.

Para Córcoles, el Ayuntamiento «debe de dar demanda a lo que su ciudad necesite». «Creemos que es viable, sería autosotenible y los chicos formarían parte de él y pagando, porque ellos quieren pagar», indica.

Sin embargo, las primeras sensaciones y reacciones que le llegan a Córcoles no son buenas. «Ellos (el Ayuntamiento) quieren hacer las cosas a su manera. No te ven como alguien en quien apoyarse, te ven como un enemigo. En el Foro de Participación hemos puesto una propuesta, pero es difícil acceder. Nos dan de lado pero vamos a seguir reivindicando algo que creemos que es necesario, para los temporeros y para la ciudad de Albacete», apunta.

RECLAMAN PARAR LA «OLA» DE RACISMO

«Nos fastidió mucho que de repente una persona pasara de ser un trabajado a ser un criminal. No podíamos dejar que esta ola de racismo avanzase. Por eso también nos lanzamos a las redes, para que se vieran otro tipo de mensajes». Así explica Córcoles cómo vivieron los momentos más tensos del año pasado.

Y es que en su opinión, con los temporeros hay que hacer mucha pedagogía. Cuenta situaciones concretas que ha vivido intentando que les alquilen un piso a algunos de ellos. «Incluso siendo yo avalista, diciendo a los caseros que cualquier problema lo hablaran conmigo, ni por esas se le alquila. Y hay mucha impotencia».

Ahora «el problema hay que solucionarlo porque va a seguir estando ahí aunque no queramos abordarlo», añade.

En Albacete siempre ha habido asociaciones que han trabajo por los temporeros. «En las reuniones se habla siempre que no sólo hay que implicarse con la ayuda humanitaria sino contar quiénes son estos trabajadores, ciudadanos que vienen a ganarse la vida y mandar dinero a sus familias».

Es una labor de concienciación y reivindicación, según detalla García. «Entendemos que son los gobiernos los que deben proporcionar las instalaciones y los medios para que tengan instalaciones básicas», señala por su parte García.

«Creemos importante que la gente sepa para qué vienen, que están haciendo y cuales son sus intenciones. Y de esta forma todos estos brotes de xenofobia y racismo se verían anulados directamente. Pero hay un gran desconocimiento sobre esta población. Las administraciones los esconden, los apartan y tenemos pocas opciones de conocer su situación real», argumenta.

De ahí la importancia de que los colectivos «informen y reivindiquen sus derechos, según el integrante de Sin Fronteras.

DIÁLOGO CON EL AYUNTAMIENTO

La nueva campaña de los temporeros está a la vuelta de la esquina, y desde los colectivos temen que vuelvan a aparecer problemas parecidos a los del año pasado y anteriores.

Desde el Gobierno local se ha aprobado recientemente una ordenanza para que los empresarios agrarios puedan habilitar sus naves y acoger a los temporeros.

«Ese es un paso más o menos importante, un parche que ayude a que los chicos puedan dormir donde están trabajando. Puede valer. El Ayuntamiento también ha creado un Plan para habilitar más plazas en el albergue de transeúntes que hay en la ciudad, pero no deja de ser otro parche. Se crean muchas cosas, pero, ¿cuánto dinero nos gastamos en apagar fuegos?», afirma Córcoles mientras reclama un plan específico para temas de inmigración.

Los colectivos han llevado sus peticiones de forma oficial a los plenos del Ayuntamiento, en el espacio de participación ciudadana.

Espera García que esta vez reaccionen de otra manera frente a la «inacción absoluta» del pasado año. «De momento tenemos una promesa de que se va a habilitar un espacio. Pero no sabemos mucho más. Podemos encontrarnos con que vengan muchos temporeros a las explotaciones agrarias de nuestra provincia y que no tengan espacios donde alojarse». La situación es, por tanto, «de riesgo de reproducir las condiciones del año pasado».

INTERCAMBIO DE EXPERIENCIAS

Los colectivos albaceteños también están intercambiando experiencias con gente de fuera de la ciudad. Un ejemplo es una plataforma de Lepe (Huelva) que ha conseguido hacer realidad un albergue de temporeros. En este caso gracias al esfuerzo de la sociedad civil y al margen de las administraciones.

Cuentan desde Sin Fronteras que hablando con los temporeros tienen claro que van a seguir viniendo a trabajar. «La sociedad los reclama porque no existe población local que asuma ese tipo de trabajos en condiciones tan duras y mal pagadas», destaca.

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