Sigüenza, medieval y eterna

Sigüenza, con sus heterogénea mezcla de estilos y periodos históricos , se ha hecho con el corazón de todo aquel que visita esta emblemática ciudad que hasta literatos aún la recuerdan en sus obras

Sigüenza, medieval y eterna

Situada en la falda de una colina, Sigüenza presenta a los ojos de los turistas una estampa clara y transparente de la sierra norte de Guadalajara. Superada únicamente por Toledo, la Ciudad del Dondel es el segundo destino turístico más popular de Castilla-La Mancha. En esta localidad, el pasado medieval, con sus callejas centenarias se mezcla con un presente repleto de visitantes, que descansan con cocteles y asados de lechazo en El Doncel, único restaurante guadalajareño con una estrella Michelin.


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Sigüenza, medieval y eterna

Esta ciudad medieval bien merece un día enteros de aquí para allá, de todo lo que hay que ver en esta localidad de Guadalajara y sus alrededores. Lo rural se mezcla con lo medieval y lo actual ya que se puede  hacer senderismo en el Parque Natural del Barranco el Rio Dulce, o recorrer las callejuelas que hacen sonar el eco de antiguos pueblos , imponiéndose, un castillo que se corona en la cima de la ciudad.



Sigüenza, medieval y eterna

La Casa del Doncel es una visita obligada al igual que los restos de la muralla que aún se tiene en pie en algunos recovecos de la ciudad, junto con las iglesias de San Vicente o de Santiago, y la catedral, con su solemne interior recubierto de bóvedas y mausoleos, completan esta sacra ruta.

Sigüenza, medieval y eterna

Renacimiento y barroco se fusionan en la arquitectura, calles y plazas, palacios y casa, ermitas y conventos. Esta mezcla de arte arquitectónico la encontramos en la Plaza Mayor o el Barrio Humanista, en la casa Plateresca o el Palacio Episcopal, en el Convento de San Francisco o Nuestra Señora de los Huertos… cada uno de ellos con su imponente arquitectura, que traslada a una época distinta a cada paso que se avanza. El neoclásico se abre paso entre balcones, fachadas y jardines con el Palacio de los Infantes, el Hospicio, la Alameda o el Barrio de San Roque.



Sigüenza, medieval y eterna

Naturaleza, historia y gastronomía hacen la combinación perfecta, que hará las delicias de sus invitados. Baroja quedo prendado de sus cerros «desnudos y rojizos» y Ortega y Gasset de «¡la gran delicia de rodar por los caminitos de Castilla!”, como decía en sus `Notas´ (1938). Sigüenza es el medievo impasible a la historia. Y por ese tesón y resistencia al tiempo, Sigüenza tuvo, tiene y tendrá quien le escriba.

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