El Juzgado de lo Penal número 2 de Albacete ha condenado a 7.920 euros de multa y 2.000 de indemnización a un acusado de un delito continuado de abusos sexuales.

La sentencia recoge como hechos probados que, en los dos primeros meses de 2017, el acusado, vecino de Albacete, se dedicó a esperar a un joven de 16 años, vecino de su edificio, cuando regresaba del instituto.


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El acusado hablaba con el menor, se interesaba por sus estudios y fue aumentando los encuentros y la intensidad del contacto físico, dándole besos en la cara, cogiéndole del moflete y diciéndole «qué bonico eres, te voy a comer», levantándole en vilo y tocándole los glúteos con las dos manos y apretando.

Situaciones que llegaron hasta el punto de crear una situación de desasosiego e incomodidad en el menor, que trataba de evitarlo cambiando de ruta para volver a casa o incluso poniéndose capucha por la calle para evitar ser reconocido.




Estos espisodios se prolongaron hasta que el 2 de febrero de 2017, cuando el acusado vio al menor por la calle, lo llamó de forma insistente pidiéndole que entrara en su casa, donde no había más personas, diciéndole el menor que no podía porque había quedado.

Finalmente, el acusado lo convenció para entrar y, una vez allí, le dijo que le iba a hacer una prueba de flexibilidad, cogiéndole de los brazos para que pusiera sus piernas alrededor de la cintura del acusado y le dijo que cruzara las piernas por detrás, cogiéndole de los glúteos y pretendiendo lograr un contacto de los respectivos órganos genitales.




El menor, al percatarse, le pidió que lo soltara pero el acusado le reclamó que lo hiciera, hasta que el menor se soltó y se marchó corriendo.


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